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¿Cómo hizo Guanajuato para convertirse en puntero en políticas para personas con discapacidad?

José José Grimaldo Colmenero

El titular del Ingudis, José Grimaldo Colmenero, comparte algunas de las claves que han permitido avances, aunque también admite que hay rezagos que no se han superado.

Un 3 de diciembre de hace 20 años, José José Grimaldo Colmenero vivió una experiencia que marcaría su vida: al término del evento para conmemorar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad recibió como regalo una bolsa con dulces y una cobija.

“Supe entonces que algo andaba mal, que no podía ser esa la oferta del gobierno para las personas con discapacidad”, cuenta Grimaldo, quien con el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil ha impulsado la incorporación de los derechos humanos en el ámbito público, específicamente en el Instituto Guanajuatense para las Personas con Discapacidad (Ingudis).

A partir de entonces, Grimaldo se metió de lleno al activismo a favor de las personas con discapacidad hasta 2012, cuando entró a la administración pública como titular del recién creado Ingudis, donde se ha mantenido hasta la fecha.

Los convenios con organismos internacionales, el alcance de la cobertura territorial y el esfuerzo por tener atención integral son algunos de los hitos que han marcado al instituto y que han hecho de él un organismo referente a nivel nacional en el diseño y la aplicación de políticas públicas.

Un cambio de paradigma en Guanajuato

En entrevista, Grimaldo considera que la relevancia del Ingudis puede explicarse por tres razones: la consulta permanente con organizaciones de la sociedad civil, la concreción del presupuesto y el compromiso de las autoridades para dar a la discapacidad el espacio que merece en la agenda pública.

“Todo eso ha permitido un cambio de paradigma, somos una sociedad que culturalmente hablando nos regimos por usos y costumbres, que traemos un rollo de religión en el que las personas con discapacidad somos personas castigadas por Dios”, precisa el funcionario.

Desde el instituto se han implementado algunas acciones encaminadas precisamente a transitar al modelo social de la discapacidad, señala Grimaldo.

“Cuando hicimos en 2014 el primer congreso estatal de sexualidad y discapacidad, vino Conapred, Renapred, Conadis, armamos un congreso con 145 personas con discapacidad hablando de sexo (…) y había gente que se preguntaba si las personas con discapacidad nos casábamos, nos procreábamos, fueron temas que pusimos en la agenda pública y que a la larga han ayudado a que la discapacidad se vea desde otra perspectiva”,

asegura.

Una de las acciones más relevantes para Grimaldo es el convenio firmado en 2021 con la Cruz Roja Internacional para ayudar a los migrantes que durante el trayecto a Estados Unidos adquieran una discapacidad.

José Grimaldo, activista con discapacidad motriz, tiene prótesis en ambos píes y se encuentra sentado siendo ponente en una conferencia.

Gracias a esta colaboración, el Ingudis da servicios de rehabilitación, prótesis, terapia psicológica e incluso búsqueda de empleo para las personas migrantes que hayan perdido alguna extremidad durante su tránsito en México.

Mientras que con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha habido algunas reuniones y entendimientos para dar albergue a personas refugiadas y migrantes con discapacidad.

Acciones con presupuesto

En cuanto al presupuesto, Grimaldo resalta que han pasado de 34 millones de pesos en 2013 a 100 millones de pesos -que incluían la partida del desaparecido Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para las Personas con Discapacidad (Fotradis)-.

“Mi reto más grande ha sido ponerle presupuesto a las ideas, a los proyectos. Hoy por hoy puedo decir que tenemos sobre la mesa un tema que no necesariamente tendría que ser político, que podemos decirle a diputadas y diputados que le bajaran el presupuesto a otros ámbitos porque cuando hablamos de discapacidad hablamos de un tema social, de un ajuste que creemos necesario y en Guanajuato lo entendimos”,

afirma.

La cobertura de Ingudis en los 46 municipios de la entidad es otra de las políticas más exitosas para el funcionario. Dar servicios como oftalmología, transporte público adaptado, órtesis y prótesis a las personas con discapacidad es posible gracias a la vinculación con todos los gobiernos municipales a través de promotores.

Incluso se ha impulsado la creación de dos institutos municipales de atención a personas con discapacidad, uno en Salamanca (Instituto Salamantino para las Personas con Discapacidad) y otro en Celaya (Instituto Municipal de Celaya para la Inclusión y Atención de Personas con Discapacidad).

También se ha logrado consolidar un modelo de rehabilitación a través de un centro de rehabilitación que se construyó hace cinco años y que, asegura Grimaldo, tuvo una inversión de más de 90 millones de pesos. A ello se suman las seis unidades regionales de rehabilitación y la profesionalización del cuerpo médico y de especialidades del instituto, indica, lo que ha permitido aumentar la cobertura de salud.

José Grimaldo Colmenero en su oficina

Los retos

Aunque ha habido avances concretos, Grimaldo reconoce que en ciertas áreas no se ha podido combatir el rezago que viven las personas con discapacidad (pcd).

Uno de ellos, dice, es el pendiente que se tiene con las personas con discapacidad intelectual, quienes están lejos de ver las condiciones reales para el ejercicio de sus derechos.

“El pendiente más severo que tenemos es con el colectivo de discapacidad intelectual. Hay pendientes con deportivo, con recreativo, con político electoral, el colectivo nos exige y aunque despacio, lo estamos atendiendo. Hubo una reforma al Código Civil porque teníamos palabras como imbéciles, idiotas, impedidos, ya se reformó la ley, hemos tenido avances pero con toda la sinceridad te podría decir que el pendiente es con el colectivo con discapacidad intelectual”, concede Grimaldo.

Otro de los obstáculos, acepta, es cómo la posición económica frena el acceso a muchos servicios.

Grimaldo, a quien le amputaron las piernas en la infancia luego de cirugías fallidas para tratar una condición congénita, es el primer buzo con discapacidad certificado en Guanajuato, una realidad inaccesible para la mayoría de las pcd.

“Cuando llegué a la escuela de buceo, buscaron sobre buceo accesible (…) los puse en aprietos. La idea es acercar esos espacios, pero sí es un deporte caro, rebasa el presupuesto de mucha gente”, indica. 

Por Itzel Ramírez

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