Fotografía de un investigador frente a un microscopio con traje de protección color blanco.
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Glías: las guardianas en el rompecabezas de la bipolaridad y la esquizofrenia

 Investigadores hallan nuevas funciones a células que, se pensaba, solo unían a las neuronas.

Por Débora Montesinos

Investigaciones científicas han dado nuevos pasos para entender trastornos como la bipolaridad y la esquizofrenia, dos de las cinco principales condiciones de salud mental que son más consultadas y diagnosticadas en México.

Hoy en día, la mayor parte de la investigación sobre la esquizofrenia y la bipolaridad, trastorno que se conmemora el 30 de marzo, fecha del nacimiento de Vincent Van Gohg, ya no se centra en las neuronas, sino en la glía, pero ¿qué es esto?

Las «neuroglias», «células gliales» o simplemente «glías» también son células que se ubican en el tejido nervioso, no solo en el del cerebro, sino en los nervios periféricos que recorren el cuerpo.

Son células abundantes en el organismo. Se calcula que si cada cerebro tiene alrededor de 100 mil millones de neuronas, las glías suman 10 veces más. Y, contrario a lo que se pensaba, hay indicios de su importancia al comprobar que su cantidad por neurona aumenta de manera exponencial según la complejidad del organismo.

De acuerdo con una publicación de The Conversation, la organización de noticias y análisis escritos por la comunidad académica, que puedes leer aquí, recientes investigaciones muestran que la función de la glía va más allá que la de unir y crear la estructura interna del cerebro.

Hoy se sabe que las glías influyen en la maduración y funcionamiento habitual de las neuronas, es decir, son células guardianas que velan por la seguridad de estas, y “limpiadoras” de restos, porque son macrófagos especializados del cerebro que detectan infecciones y toman medidas inmunitarias, entre otras funciones.

La importancia de este descubrimiento abre la puerta a encontrar respuestas sobre trastornos como la bipolaridad y la esquizofrenia, aun cuando no puede darse una sola y contundente debido a la cantidad de variables que intervienen en la función del cerebro y variables que de pronto se olvidan como pueden ser la edad y el desarrollo de la persona.

Sin embargo, los estudios muestran una disminución en la cantidad de células gliales en personas que han vivido episodios afectivos graves, principalmente en la corteza prefrontal. Además, los investigadores aún no descartan que la activación de las células gliales influya en la síntesis de neurotransmisores tan importantes como la serotonina y en la misma plasticidad neuronal, que es la capacidad del cerebro de modificar su estructura y función.

Y aun cuando el camino apenas inicia si quiere llegarse a una conclusión firme, las investigaciones apuntan a que el conocimiento de la glía permitirá descubrir y establecer nuevas relaciones entre cerebro y comportamiento, y tal vez abrirá la puerta para otras formas de tratamiento para trastornos mentales.