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Entrevista exclusiva: Sensei Lupita, campeona mundial

Fotografía de Guadalupe Escobedo, una mujer de edad adulta, cabello recogido en una coleta, tez moreno claro, lleva puestos anteojos cuyo armazón es de color negro con cristales anchos que indican un elevado aumento. Viste un uniforme de karate de color blanco, una camisa sin botones, envuelta en su cuerpo con un listón de color negro, se encuentra de pie sobre una lona de color azul, tiene ambos brazos frente a su pecho y las piernas abiertas de par en par, detrás de ella se encuentran sentadas varias personas con sana distancia.

A sus 53 años, Guadalupe Escobedo, quien vive con discapacidad auditiva, se convirtió en campeona mundial de karate.

Por Mariana Chávez Rodríguez

En septiembre pasado, la chiapaneca Guadalupe Escobedo Gómez, quien vive con discapacidad auditiva, consiguió la medalla de oro para México en el Campeonato Mundial de Karate, en Rumania.

“Cuando me colocaron la medalla pasó por mi mente, como una película, todo lo que viví antes de llegar a Rumania: los años de entrenamiento, mis hijas, mi sensei y la gente que me apoyó durante el boteo para conseguir el dinero para ir”, comenta Lupita, emocionada, mientras muestra un bote blanco con una calcomanía con su foto.

La historia de esta campeona comenzó a escribirse hace muchos años, cuando de pequeña por accidente cayó en un pozo. Como secuela presentó pérdida auditiva gradual.

“No recuerdo cuándo dejé de escuchar, pero sí a mi mamá llorando. Yo también lloraba, pero no me iba a dejar vencer”.

Aprendió a leer los labios y a sacar la voz. Su gusto por la costura le permitió trabajar en maquilas en la Ciudad de México y Guanajuato, donde se mudó al casarse. Luego, tras su divorcio, sacó a sus dos hijas adelante con este oficio.

Fotografía de Guadalupe Escobedo Gómez, viste una playera de color rojo y pants de color verde, se encuentra sentada en las escaleras de una escultura de color blanca, con dos columnas a los costados y una figura que no se alcanza a apreciar completa al centro.

Además, trabaja como intendente en la Secretaría de Finanzas, Inversión y Administración del Estado de Guanajuato.

¿Cómo llegó el karate a su vida?

Cuenta Lupita que cuando era niña vio una película de karate que la maravilló (no recuerda el nombre) y quería que sus hijas lo practicaran.

En 2011 las inscribió en la escuela Yuishinkan Karate Do Goju Ryu  (la casa del verdadero corazón, en japonés), en Guanajuato.

Mientras observaba las clases le preguntó al sensei de sus hijas, Omar González, si podría entrar para corregir un problema de equilibrio que tenía como secuela de la pérdida auditiva. “Me dijo que sí y así comencé”.

Lupita no lo sabía, pero su entrenamiento era observado por el director de la escuela y jefe de relaciones públicas de la asociación Yuishinkan Karate Do Goju Ryu, el sensei Martín González.

“Noté enseguida que es una mujer perseverante, resiliente, aguerrida y disciplinada, cualidades difíciles de encontrar e ideales para el karate. Además, es muy visual; basta con mostrarle un movimiento para que lo replique”, puntualiza en entrevista el sensei, quien también sabe Lengua de Señas Mexicana.

Fotografía de Guadalupe Escobedo Gómez, viste un uniforme de karate de color blanco, una camisa sin botones, envuelta en su cuerpo con un listón de color negro, abraza al Sensei Ricardo Betancourt, un hombre de edad adulta, cabello cano, anteojos de armazón color negro, delgado, viste un pants de color verde con una playera verde con blanco que trae impresa la palabra “México” impresa, ambos sonríen frente a la cámara, Guadalupe trae colgada al rededor del cuello una medalla de oro y la sostiene al frente con su mano izquierda.
Guadalupe Escobedo con el Sensei Ricardo Betancourt

En 2016 participó en un torneo nacional en Aguascalientes, durante el cual no sólo logró el segundo lugar en kata (serie de movimientos ofensivos y defensivos dirigidos a un oponente imaginario), sino que además obtuvo un tercer lugar en kumite (combate frente a un oponente real).

“Ella no quería participar en kumite porque su equilibrio no era bueno; venció su miedo y ganó”, comenta el sensei González, quien a partir de entonces la entrenó.

El camino para convertirse en campeona mundial de karate

Asegura Lupita que el practicar karate mejoró su equilibrio, su coordinación y le enseñó a manejar sus emociones y a ser más agradecida.

Logró su cinta negra en 2019 y para 2021 participó en un par de torneos que la clasificaron al Campeonato Mundial en Rumania. El siguiente reto: conseguir el dinero.

Rifó un celular y solicitó apoyo a amigos por Facebook, pero lo más difícil fue salir a las calles con un bote en mano a solicitar apoyo con su lenguaje limitado.

“Sí me dio pena, pero después lo que más me preocupaba era que me fuera a contagiar de COVID y no pudiera ir a Rumania”.

Recuerda en especial a un hombre que mientras metía dinero al bote, le dijo: “nos traes la medalla de oro”. “Le dije que sí”.

Viaje fantástico 

El siguiente gran reto fue viajar sola en avión a Cancún, donde se reunió con el resto de los seleccionados de la Federación Nacional de Artes Marciales Japonesas, liderados por el sensei Ricardo Betancourt Linares, presidente del Yuishinkan Karate Do Goju Ryu en Centro y Sudamérica (asociación japonesa de karate Goju Ryu).

“Tenía que transbordar y las personas usaban cubrebocas y no podía entender sus instrucciones”.

“Cuando llegamos a Rumania no podía creerlo, pero lo más difícil es que tenía mucho frío, no me llevé una buena chamarra. Cuando salía a la calle caminaba rápido para no sentirlo”, recuerda la campeona mundial de karate.

Fotografía de once personas, todas visten un pants de color verde con una playera verde con blanco que trae impresa la palabra “México” impresa al centro, son seis hombres y cinco mujeres, los hombres se encuentran de pie, y las mujeres hincadas al frente, al centro se encuentra Guadalupe Escobedo, quien viste un uniforme de karate de color blanco, una camisa sin botones, envuelta en su cuerpo con un listón de color negro y trae colgada al rededor del cuello una medalla de oro.

Abrazo de familia

El día del evento, cuenta el sensei Betancourt, notó que ella no hacía bien un movimiento.  

“No la corregí, pues podía confundirla. Pero ella por sí sola notó su error, lo corrigió e hizo una kata perfecta”, recuerda el hoy vicepresidente de la Federación Nacional de Artes Marciales Japonesas.

Lupita ganó el primer lugar en la modalidad de Kata para personas con discapacidad, superando a competidores de Rusia, Rumania, Suecia, China, Estados Unidos, India y Canadá.

En este mundial, el equipo representativo de México ganó 32 medallas, cuatro de oro, 12 de plata y 16 de bronce.

Durante la premiación, Lupita no podía escuchar el nombre de los ganadores. “Miraba al sensei Ricardo y aplaudía cuando él lo hacía”.

Cuando llegó el momento de nombrar al ganador de su categoría, si bien no pudo escuchar su nombre, observó cómo se aproximaban a ella y le colocaban la medalla de oro.

“El sensei Ricardo me abrazó y fue lo más hermoso, porque sentí que mis hijas me abrazaban”.  

A su regreso, una comitiva de amigos, familiares, compañeros y su sensei celebraron con ella su triunfo. Días después fue a buscar al hombre que le dio el dinero en el boteo para enseñarle su medalla. “¡Sí la traje!”, le dije.  

De campeona mundial de karate a sensei

Lupita a la fecha retomó un sueño: fundar su propio dojo. Actualmente da clases en la Unidad Deportiva Arnulfo Vázquez Nieto. 

“Estoy muy agradecida, el lugar es grande, tenemos aire fresco y muchos árboles. Lo malo es que hay que aguantar el frío, pero sólo al principio, con el ejercicio se quita”.

Lupita está convencida de que el karate es un deporte inclusivo. “Aquí no se rechaza a nadie. Se le abre un espacio para que practiques y saques lo mejor de ti”.

“El karate busca potencializar las fortalezas de las personas. Cuando una persona que vive con discapacidad descubre que tiene cualidades únicas, se convierte en un ser humano imparable como Lupita”, concluye el sensei Betancourt.

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