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Los estereotipos más comunes (y equivocados) que escuchamos sobre el autismo

¿Será cierto que son todos genios pero que no saben demostrar afecto? Los lugares comunes alrededor del TEA

Existen muchas concepciones erróneas acerca del autismo.

Por Redacción Yo También

El Trastorno del Espectro Autista (también conocido por sus siglas como TEA) es complejo, algo que frecuentemente ignora la industria del entretenimiento, la cual retrata a las personas con esta condición bajo estereotipos que poco tienen que ver con la realidad.

Estos son algunos de los errores más comunes:

1. «Las personas con autismo son genios”

Películas y series han contribuido a extender y mantener la creencia de que la mayoría de las personas con autismo tienen una memoria prodigiosa o una habilidad matemática excepcional.  Si bien es cierto que muchas personas con autismo tienen intereses especiales, de manera que tienen una gran afición a ciertas cosas o acumulan conocimientos en un campo en particular. Pero una persona cuyas capacidades superan por mucho a las de otras en un campo determinado no manifiesta un signo de autismo; más bien presenta un síndrome del sabio o savant. Como era el ejemplo del protagonista de la película Rain Man. Con todo, el síndrome del sabio y el TEA a veces se manifiestan juntos, situación que es poco común.

2. “Los autistas tienen discapacidad intelectual»

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nivel intelectual de las personas con TEA varía mucho de un caso a otro: pueden presentar desde un deterioro cognitivo profundo hasta altas aptitudes cognitivas. Las personas con autismo afectadas gravemente por los síntomas no pueden llevar una vida independiente, pues no aprenden a hablar correctamente, tienden a autolesionarse o a enfurecerse. Otras también luchan contra los trastornos del sueño y de la conducta alimentaria o las fobias. En cambio, algunas presentan síntomas menos serios y llevan una vida como cualquier otra persona sin diagnóstico de TEA. En 2007, investigadores dirigidos por Michelle Dawson, investigadora con autismo de la Universidad de Montreal, examinaron la inteligencia de niños y adultos con y sin TEA a partir de dos métodos de evaluación: la clásica Escala de Inteligencia de Wechsler y el test de matrices progresivas de Raven. En esta última, los participantes no requieren las capacidades de hablar, escribir y leer. El estudio halló que si bien los sujetos no autistas lograban resultados muy similares en ambas pruebas, las personas con autismo se desempeñaron mejor en el test de Raven. Además, daban con las respuestas con mayor rapidez que las personas sin TEA. También se mostraron más hábiles en algunas soluciones.

Por tanto, es posible que se subestime su inteligencia, concluye Laurent Mottron, investigador experto en autismo en la Universidad de Montreal y que cuenta con colaboradores autistas en su equipo. Mottron afirma: «El problema de la inteligencia es quizás un problema de los tests de evaluación»

3. “Las personas con autismo carecen de sentimientos”

La interacción social con otras personas suele ser complicada para los individuos con autismo. Es frecuente que durante su infancia, las personas con autismo eviten las miradas y el contacto físico con sus pares, algo que los hace parecer desinteresados. Ello contribuye a que persista la idea de que son emocionalmente fríos, e incluso incapaces de sentir nada.

4. “Las vacunas causan autismo”

Es el argumento más popular entre los simpatizantes del movimiento antivacunas, el cual se fundamenta en un estudio que publicó en 1998 el médico Andrew Wakefield, junto con otros científicos, en la revista The Lancet.  Aunque desde 2003, la revista retiró el estudio y 10 de los 13 autores se distanciaron de los hallazgos de la investigación, esta mentira continúa ampliamente extendida. 

5. “El autismo puede curarse”

No se conoce cura aún para el autismo y dadas sus múltiples manifestaciones, resulta dudoso que algún día exista una cura o algo semejante. Por otra parte, para muchos investigadores, familiares y afectados resulta polémica la necesidad de una cura. 

Las personas con autismo no están enfermas; simplemente, son diferentes, por ello, se debería pensar en el modo de cambiar su entorno para hacerles más sencilla su vida cotidiana, como sucede con las personas que padecen alguna discapacidad física.

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