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El exoesqueleto que un padre ayudó a crear para su hijo

Fotografía de un joven que viste pantalón de mezclilla azul y suéter color mostaza, que lleva puesto un exoesqueleto color café, que envuelve sus piernas y la cintura, mientras se prepara de pie para hacer un tiro a una canasta azul con anaranjado que está frente a él. La pelota que sostiene entre sus manos también es color anaranjado y sus manos y brazos le tapan el rostro. Atrás de él está otro joven, que viste una camiseta blanca, pero que no se aprecia bien por el ángulo de la imagen.

Aun cuando de momento este exoesqueleto solo está disponible para su uso en hospitales, sus creadores confían en masificarlo para que esté al alcance de las personas con discapacidad motriz.

Por Carlos Tomasini

En sus inicios, estos emprendedores fueron apoyados por un empresario que era padre de un niño con dificultad para caminar, Jean-Louis Constanza, quien se unió al equipo operativo y hoy es el director comercial y clínico de esa empresa francesa.

El hijo de Jean-Louis, Oscar, que hoy tiene 16 años, tiene una condición neurológica genética que impide que sus nervios envíen señales suficientes a sus piernas, por lo que no puede caminar, y un día le preguntó que, ya que era ingeniero en robótica, por qué no creaba un robot que le ayudara a moverse por sí mismo.

Video en francés donde aparece Jean-Louis Constanza dando demostración del uso del exoesqueleto.

Así fue como nació “Atlante”, un exoesqueleto de miembro inferior capaz de emular el caminar autoequilibrado humano.

Breve video demostrativo sobre el usos del exoesqueleto en el que aparece el paciente y un asistente.

Simula el movimiento del cuerpo

Desde hace unos 10 años, Wandercraft reunió a un equipo de científicos e ingenieros que se encargó de integrar los algoritmos de la caminata dinámica robótica en este exoesqueleto que está conformado por un marco exterior que soporta y simula el movimiento del cuerpo. 

Por ahora, este exoesqueleto solamente se está vendiendo a hospitales, ya que su peso dificulta que sea distribuido para el uso diario, pero esa es justamente la siguiente etapa en la que está trabajando Wandercraft con el fin de obtener un dispositivo personal que sea mucho más ligero y fácil de usar para que todas las personas que lo requieran puedan caminar y ser independientes.

“Atlante” –que se fija a hombros, pecho, cintura, rodillas y pies– ya se ha vendido a instituciones de Francia, Luxemburgo y Estados Unidos por 150,000 euros (unos 3.5 millones de pesos) por unidad, pero la idea de empresas como Wandercraft es desarrollar exoesqueletos cada vez más accesibles económicamente. 

«Dentro de diez años, habrá sillas de ruedas, o habrá muchas menos».

Jean-Louis Constanza

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