Fotografía de Daniel nadando de dorso. Lleva barba y bigote negros, goggles negros y un gorro negro con francas verticales blancas.
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Él es Daniel Dias y es un atleta

El nadador reconocido como una leyenda en las piscinas paralímpicas, donde ha cosechado 27 medallas, está en Tokyo 2020 para posicionar un poderoso mensaje de inclusión que va más allá de reeditar su historia.

Por Teresa Peón y Nava

A Daniel Dias se le conoce como el “Michael Phelps” paralímpico por sus logros en las piscinas de competencia; sin embargo, la vida del nadador brasileño, dentro y fuera del deporte, no requiere de comparaciones. Su historia habla por sí sola.

A lo largo de la historia de los Juegos Paralímpicos, Dias ganó 27 medallas: 14 de oro, siete de plata y seis de bronce.

Su vida competitiva en grandes ligas inició en Beijing 2008 cuando sumó cuatro oros; luego, en Londres 2012 la cosecha fue de seis metales dorados y, en su casa, en Río 2016, logró cuatro más, y en Tokyo2020 cerró con tres podios.  

Apenas llegó a la competencia en el país asiático, el atleta más hegemónico en Juegos Paralímpicos se colgó su medalla número 25, en la prueba de los 200 metros mariposa. No fue de oro, sino de bronce, pero con ella aumentó también su leyenda como icono de la natación adaptada.

Por si las medallas paralímpicas no fueran suficientes, Daniel suma 33 preseas de oro en Juegos Parapanamericanos y 40 más en Mundiales.

Fotografía de Daniel Dias, el campeón paralímpico de Brasil, en uno de los muchos podios que subió en su vida. En la imagen se le ve sonriente, con unos pants deportivos turquesa y una medalla colgando sobre su pecho de un listón anaranjado y verde. Él es un hombre joven que lleva la cabeza rapada y solo se le ve como una especie de sombra, en vez de cabello.
Daniel Dias: Campeón en Brasil y en el mundo.


No obstante, Daniel Dias considera que más allá de las preseas que se colgó en los que son sus últimos Juegos Paralímpicos, tiene un mensaje sólido en favor de la inclusión.

«No creo en el término paratleta. Yo soy un atleta», afirma en las entrevistas que le son solicitadas.

«Somos diferentes. Esto es muy importante que lo entiendan, pero también somos iguales. En los logros, en el entrenamiento. En tratar de alcanzar nuestros sueños».

«Ser deportista es muy difícil. Pero ser un paratleta es mucho más. Tenemos que lidiar con muchas cosas, incluidos los prejuicios».

La historia del “hombre piscina”

Dias, quien este domingo tuvo un rol protagónico en la clausura de Tokyo 2020, nació el 24 de mayo de 1988 en Camanducaia, en el estado de Minas Gerais, en el sur de Brasil, con una malformación congénita en los brazos y en la pierna derecha.

El nadador ha contado en diversas entrevistas que su inspiración en el deporte surgió durante los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, cuando vio cómo su compatriota Clodoaldo Da Silva se llevaba a casa seis medallas de oro.En su mente pasó una idea: creyó que él también podía lograrlo.

Hoy, con su 1.73 m de estatura, suma experiencia, la velocidad que le ganó el mote de “hombre psicina” y la resistencia que le permite nadar cada día, a manera de entrenamiento, entre cinco y ocho km al día, y se prepara para dar batalla en la que puede ser su contienda más relevante:

Lograr que el mundo deje de hacer distinciones entre deportistas convencionales y paradeportistas. Todos son atletas.

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