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Dislexia en México, un trastorno invisibilizado

Niño realizando una suma de 3 + 3 en un pizarrón, escribe como resultado un 5 al revés.

Ese trastorno de origen neurobiológico tendría que recibir atención temprana para lograr mejores resultados en las personas que lo tienen y a quienes puede afectar su desempeño en la lectoescritura.

La dislexia, uno de los trastornos del aprendizaje más comunes, influye en el rendimiento académico de niñas, niños y adolescentes y en el ámbito laboral en adultos, explicó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un comunicado.

Cerca de 700 millones de personas, 10 por ciento de la población del planeta, viven con dislexia, de acuerdo con cálculos de la Organización Mundial de la Salud.

Itzel Galán López, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, dijo que la dislexia es un trastorno subdiagnosticado y cuyas causas no están todavía claras, aunque se sabe que tiene un origen neurobiológico y que afecta el desempeño en la lectoescritura.

“La mayoría de quienes lo tienen muestran una inteligencia normal, o por encima de lo normal. Este trastorno del neurodesarrollo genera consecuencias, dificultades y limitaciones como la deserción escolar, episodios depresivos, estrés y ansiedad, además de baja autoestima. Sin embargo, es difícil identificar porque no se acude a las instancias apropiadas”,

apuntó el comunicado de la UNAM.

Dificultades para comprender, leer y escribir de manera fluida y precisa, léxico limitado, deficiencias en la memoria de corto plazo, complicaciones de seguimiento visual, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultad para reconocer horas, meses y días de la semana, cambio en el orden de las letras así como ortografía deficiente, son algunos de los rasgos característicos de la dislexia.

La académica llamó a dar atención a la dislexia, pues se trata de un asunto de salud y que, mientras más temprano se trate, habrá mejores resultados.

“En 2002 (…) la Asociación Internacional de Dislexia propuso como definición que se trata de una discapacidad específica del aprendizaje de origen neurobiológico. Se caracteriza por dificultades en el reconocimiento de palabras que alteran la precisión y/o fluidez de la lectura, por modificar las habilidades de decodificación y por la posibilidad de presentar ortografía deficiente”, sostuvo el boletín.

Sin embargo, en México no existe ningún estándar de evaluación que permita identificar a quienes tienen dislexia.

“Aquí tenemos otra situación que es importante mencionar: los niños afectados deben tener una capacidad intelectual normal para realizar el diagnóstico”,

precisó Galán.

Para un diagnóstico adecuado lo recomendable es acudir a un especialista en neuropediatría que pueda valorar el desarrollo integral del cerebro, que evalúe y haga pruebas correspondientes.

Añadió que en los sistemas de salud la dislexia se aborda como un problema que debe resolverse en la escuela, cuando lo ideal es brindar un tratamiento integral.

“Galán López puntualiza que, por lo regular, quienes generan esta preocupación por el rendimiento de los niños son los profesores, ellos mencionan que hay dificultades en el aprendizaje, pero al no ser expertos también se crea un diagnóstico inapropiado. Por ejemplo, es común escuchar que al invertir la posición las letras ‘b’ y ‘d’ para los docentes sería dislexia, aunque no necesariamente lo es”, observó el comunicado.

Aunque la Secretaría de Educación Pública, dijo Galán, estableció instancias para atender las demandas de educación inicial, no existen programas individualizados, por lo que la atención resulta insuficiente.

Por Redacción Yo También

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