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Día Internacional de la Lengua de Señas: 17 años de la aprobación de la versión mexicana (pero con pocos intérpretes)

Tres manos haciendo las señas correspondientes a las letras LSM

Las personas hablantes que conocen la Lengua de Señas Mexicana pueden convertirse en un elemento clave para incluir en los hechos a quienes son parte de la comunidad sorda.

En México hay entre 87 mil y 100 personas que utilizan la Lengua de Señas Mexicana (LSM), lo que los convierte en una de las comunidades más grande del país y que superan, incluso, a quienes hablan alguna lengua indígena.

Pese a ello, sus usuarias y usuarios consideran que aún falta un largo trecho para poder decir que la Comunidad Soda es visibilizada y comprendida en el camino de la inclusión.

“La lengua de señas no es universal, cada país cuenta con su lengua de señas distinta, y ésta es un conjunto de gestos, expresión facial y dominio de las manos”, explica Germán Eusebio Martínez Flores, coordinador de Inclusión a la Vida de la dirección de Inclusión Social de DIF Irapuato en una entrevista con El Sol de Irapuato.

En el marco del Día Internacional de la Lengua de Señas, que se conmemora este 23 de septiembre, se recuerda que la LSM fue reconocida como tal apenas el año 2005 y que consiste en una serie de signos gestuales articulados con las manos, acompañados de expresiones faciales, la mirada intencional y movimiento corporal.

¿Por qué se llama lengua y no lenguaje?

El lenguaje es la capacidad que tenemos todos los seres humanos para comunicarnos, mientras que, la lengua, es un conjunto organizado de signos lingüísticos. 

La diferencia entre lengua y lenguaje fue hecha por Saussure, quien definió a la lengua como «conjunto de los hábitos lingüísticos que permiten a un sujeto comprender y hacerse comprender».

Y aun cuando en los últimos años hay maror promoción e información sobre ella, apenas  una pequeña parte de la población cuenta con los conocimientos básicos en LSM, que se convierte en la principal barrera a la que diariamente se enfrentan las personas con discapacidad auditiva.

“Es importante aprender poco a poco a comunicarse por medio de esta lengua, y no existe mejor manera que incluirse a comunidades de personas sordas”,

recomienda Martínez Flores.

El funcionario también hace un llamado a revisar la manera en la que nos expresamos sobre las personas con discapacidad auditiva. “La inclusión empieza desde la manera de referirse a las personas sordas o con discapacidad auditiva, muchos les llaman ‘sorditos’ o sordomudos y eso no es correcto”.

“Cualquier persona que pueda emitir sonidos como lo son la risa no debe ser llamado sordomudo, las personas sordomudas no pueden emitir sonido alguno y esa es una confusión que muchas personas tienen”.

Oportunidades que se abren al saber LSM

Aun cuando podrían enlistarse una serie de beneficios en cada una de las áreas del quehacer humano, ahora nos enfocaremos a la salud que es un tema que cobró la relevancia que debe tener a raíz de la pandemia por COVID-19.

María Guadalupe Fragoso Palafox, responsable del Área de Discapacidad del Centro de Salud Dr. Galo Soberón y Parra, considera elemental que el personal médico aprenda la LSM para apoyar mejor a los pacientes sordos y ayudarles a aclarar dudas.

Autora del libro La discapacidad no es incapacidad, dice que la Secretaría de Salud ha implementado una serie de capacitaciones en LSM dirigida al personal médico de las entidades hospitalarias de la alcaldía de Azcapotzalco, para que la aprendan como un idioma más y estén en posibilidad de comunicarse con pacientes con discapacidad auditiva.

“Todas las asociaciones que luchan en beneficio de la comunidad sorda buscan de alguna manera el derecho de ser incluidos dentro de la sociedad; la LSM permite comunicarnos con ellos y poder saber qué es lo que necesitan o desean, y poderlos apoyar”,

añadió en entrevista con UNAM Global.

Aclara que no solo el personal de salud debe aprender la lengua de señas, también los vigilantes, por ejemplo, porque son ellos el primer contacto con los pacientes y quien orienta a las personas que llegan a la atención médica.

Fragoso Palafox, ganadora del premio Médica del año 2017, otorgado por la Asociación de Mujeres Médicas Matilde P. Montoy y quien perdió la audición a los 11 años, recomendó no solo aprender LSM sino también saber cómo abordar a las personas con discapacidad auditiva. “No debemos jalarla del hombro, porque con ello sienten agresión, debemos tocarla con nuestro dedo índice para llamarle y captar su atención”, dice.

Por Redacción Yo También

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