18 de Octubre de 2026

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Margarita Garfias, la lucha de una madre por las personas con discapacidad

Margarita Garfias lucha porque su hijo Carlos tenga acceso al tratamiento que necesita, y porque las labores de cuidado sean reconocidas por su importancia. En el camino, ha logrado que más personas se vean beneficiadas.

Fecha de publicación: 10/Mayo/2024 | Autor: Víctor Méndez

Margarita Garfias, la lucha de una madre por las personas con discapacidad

Margarita Garfías es una madre mexicana que ha dedicado su vida a luchar por los derechos de las personas con discapacidad. Ya sea en que tengan acceso a tratamientos basados en cannabis medicinal o a que quienes se encargan de ellos sean reconocidos como personas cuidadoras, con acceso a derechos.

Esta labor le valió el Premio Nacional de los Derechos Humanos en 2021, un reconocimiento que no viene mal para impulsar las causas de Margarita, pero la verdadera razón detrás de su esfuerzo es Carlos, su hijo con síndrome de West, una enfermedad que afecta de 2 a 3 personas por cada 10 mil bebés nacidos.

La lucha por la legalización

En 2017, logró que se hiciera una modificación a la Ley General de Salud y se reconociera el uso de la cannabis como parte de su derecho a un tratamiento integral, pero desde entonces Cofepris no ha creado un reglamento ni ha facilitado el acceso a este tratamiento. Desde entonces, ha estado en un estira y afloja con amparos, recurriendo a la SCJN y yendo al Tribunal Colegiado, sin obtener una respuesta favorable.

Pese a que le entregaron un supuesto medicamento que no tenía controles de calidad, seguridad ni estaba humanamente probado, el IMSS señaló ante un juez que ya habían cumplido con su sentencia y que era Margarita la que no aceptaba la solución. Fue el Tribunal Colegiado el que señaló que se debía reiniciar el cumplimiento desde enero del año pasado, pero hasta ahora no han habido avances.

Ante la negativa y el panorama poco esperanzador de una respuesta, surgió la tentación del mercado negro mexicano. Ahí se encuentran productos ?de dudosa procedencia?, como un aceite con origen de Monterrey que cuesta 6 mil 500 pesos por frasco, aun sin garantía ni certeza. Carlos, su hijo, toma un frasco y medio al mes, por lo que mensualmente estarían gastando 13 mil pesos por el tratamiento.

Margarita encontró un camino mejor que ahora ha servido para otras familias.

Viajes a Colombia y mercado negro mexicano

En un inicio, esto generó dudas y conflictos en su regreso a México. No iba sola, viajó acompañada de un papá de Morelos que también necesitaba el producto. Al cruzar la aduana, a los agentes ?se les hizo raro? y revisaron varias veces las recetas, los frascos, y hacían preguntas constantemente.

Ahora son más de 20 familias, y sumando, que hacen el viaje y cuentan que incluso los agentes se han sensibilizado ante esta necesidad.

Mientras tanto, el proceso de cumplimiento sigue y el juez ?está agotando todas las instancias que deben ponerse en la mesa?, antes de regresar el amparo al colegiado para que ejerza toda la fuerza necesaria.

Para Margarita, el gran estigma de los productos relacionados a la cannabis no está en la adicción, sino al uso problemático de las sustancias. Pone de ejemplo el alcohol y el azúcar, que son sustancias igualmente peligrosas para la salud ?y están en todos los hogares y por kilos?.

Los roles de género contra el cuidado

Otra de las grandes labores de Margarita ha sido trabajar por las personas cuidadoras, trabajar en que se reconozcan sus derechos y necesidades, y que deje de ser una labor invisibilizada en el país, tanto para hombres como mujeres.

Y es que explica cómo los hombres también viven la violencia de género y la opresión de los roles de género cuando ellos quieren participar en las labores de cuidado y se ven imposibilitados por sus trabajos, amenazando hasta con despedirlos, porque estas tareas se vean comúnmente como ?femeninasí.

40 años de retraso

El hecho de que esto siga sucediendo es muestra del retraso que llevamos con respecto a la Organización Internacional del Trabajo, que en su convenio 156, establecido desde los 80, ?establece el derecho de personas trabajadoras a atender sus responsabilidades de cuidado sin detrimento a su salario o desarrollo profesional?, explica. Y con este tratado vamos más de 40 años tarde.

Esto sumado a la falta de políticas públicas y de estructura, como el que las infancias puedan ir a la escuela desde los tres meses de edad o las estancias infantiles, provoca que aumente el mercado informal porque éla mamá se ve obligada a vender gorditas, vender tuppers, para sostener a su familia?.

La falta de transportes y ciudades accesibles, que provocan que madres y padres tengan que acompañar a sus hijos e hijas hasta las puertas de las escuelas, así como la inseguridad y la violencia que acecha en las calles, son otros puntos que dificultan esta lucha.

Profesionalizar, una labor pendiente

Margarita explica la labor de cuidadora como un reto, a veces empírico, que ?no hace menos a las mujeres, se debe respetar como se respeta a quienes eligen ser licenciadas, doctoras o científicasí; y más que respetar, remunerar.

Margarita Garfias quiere que las personas cuidadoras asuman la importancia de su papel, pues el trabajo no remunerado que realizan representa el 24.3 por ciento del Producto Interno Bruto, ?un número mayor que lo representado por la industria automotriz o el sector turístico?, y que además, como decía antes, no es cualquier cosa; no es sólo un ?yo solamente me quedo en casa?.

Ese trabajo, tiempo y esfuerzo ayuda a que miles y miles de personas en México sobrevivan cada día. Por eso, una de las tareas pendientes más importantes que tiene Margarita, es profesionalizar a todo este sector. ?Debemos reconocer el cuidado como una fuente de empleo; esto significa generar los mecanismos de currículum, licenciaturas, maestrías, doctorados, certificados. Aprovechar todo este talento humano que ocupan los procesos de cuidado?.

¿Fe en las elecciones?

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Margarita nos dio también su opinión, breve aunque certera, sobre las propuestas que ha escuchado hasta ahora de las candidatas y el candidato. Para ella está claro que árealmente no se han topado de frente con los cuidados, no se han visto afectados por la imposibilidad de cuidar; no les ha tocado que les despidan por dedicarse a cuidar a alguien?.

Criticó que se digan de origen indígena, o del pueblo, o hasta persona neurodivergente, cuando ?queda claro que ninguno ha estado a ras de suelo como lo estamos más de 100 millones de mexicanos y mexicanas en este país; eso es lo único que me queda claro?.

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