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¿Llevan décadas equivocados los científicos respecto al Alzheimer?

Mujer adulta mayor acariciando un conejo.

El mundo de la ciencia está escandalizado por una investigación que publicó ni más ni menos que la revista Nature con supuestas fotos falsas de resonancias de cerebro para probar una investigación.

Hace menos de dos semanas, ocurrió un escándalo en el mundo normalmente estable de la investigación sobre el Alzheimer. Una publicación en la revista Science señala que el investigador Matthew Schrag determinó que las imágenes que se incluyeron en un importante trabajo de 2006 y que se publicaron en la revista Nature eran falsas. 

Este descubrimiento pone en tela de juicio una teoría muy popular pero cada vez más cuestionada sobre la forma en la que el Alzheimer actúa. 

El reportero especializado en salud de la revista New York tuvo una interesante entrevista con el Premio Nobel Thomas C. Südhof, profesor de fisiología molecular y celular de Stanford y experto en la enfermedad, sobre las consecuencias de esta noticia y sobre el cambio en la concepción que tenemos del Alzheimer:

¿Está convencido de que el conocido trabajo de Nature incluía imágenes prefabricadas?

Tengo que responder con cuidado. Diría que la información que surge del análisis forense que pude revisar respalda totalmente la noción de que las imágenes son falsas. Lo que más me preocupa es que hay muchas acusaciones de falsificación de imágenes en contra del autor. A mí no me consta que sea así. Pero si veo esto en un proceso de revisión con la tecnología moderna de análisis de imágenes, que no es la regla para este tipo de revistas, ni lo era antes, obviamente el estudio sería rechazado.

Por supuesto que no soy experto en este tema, pero, por lo que entiendo, la supuesta falsificación de información se usó para respaldar la teoría ya popular de que las placas de proteínas beta amiloides, no sé si la palabra correcta sea “causan” o son una característica del Alzheimer…

Sí, no solo son una característica. Probablemente son también un agente de la enfermedad. La pregunta no es saber si son importantes, creo que todo el mundo sabe que lo son. La pregunta es saber si por sí solas son el vehículo del proceso de la enfermedad. Solía pensarse que era el principal vehículo pero durante los últimos 10 años las cosas han cambiado. En la actualidad, la mayoría de los expertos en la materia dirían que sólo son un aspecto del proceso. Sin embargo, no creo que se esté cuestionando la importancia de los beta amiloides.

Me parece que se pueden ver dos historias. La primera gira en torno a las razones de la supuesta falsificación y de la presión de la academia. La segunda historia es mucho más importante y se refiere a la investigación del Alzheimer y a su estado. Si la información presenta los problemas que se dice tiene, entonces, ¿cuáles considera que serían las implicaciones?

Para ser honestos, creo que no hay, o no hay muchas. Le explico por qué: en las ciencias, suele fabricarse información cuando se publican trabajos de alto perfil que confirman lo que todo el mundo piensa. Es por eso que no se detecta mucha información fabricada. En este caso, la comunidad tenía una fuerte convicción de que la acumulación de proteínas beta amiloides en el cerebro de los pacientes con Alzheimer determinaba la patogénesis de la  enfermedad.

Creo que esa convicción prevalecerá porque de alguna manera esta información estaba confirmada hasta cierto punto y en realidad no se añadía algo realmente nuevo.

Creo que el problema que tenemos en las ciencias no es de forma necesaria la fabricación o la falsificación de cosas. El problema es que, en realidad, los científicos somos humanos y como seres humanos solemos estar de acuerdo con otros y tratamos de encontrar evidencias para respaldar que en lo que coincidimos es cierto. Además, el proceso de revisión científica para la publicación de trabajos se ha complicado mucho durante los últimos años, lo cual hace más grande el problema.

¿Es probable que durante los últimos 20 años se dejaran fuera otras posibilidades en la investigación del Alzheimer, al menos hasta cierto punto, como resultado del interés en las proteínas beta amiloides y la formación de placas?

Totalmente. Creo que el asunto prevalece porque el campo se mantiene bajo resguardo con ciertas ideas en mente que son el punto central en las investigaciones de todos. Solían ser los beta amiloides, ahora se trata de otro componente de esta enfermedad, el componente inflamatorio, que sin lugar a dudas considero de gran importancia también. 

En el Alzheimer se da la inflamación cerebral y esa inflamación la provoca un tipo de célula que recibe el nombre de microglía, que participa en la respuesta inmune, y que evidentemente es muy importante en esta enfermedad. Es por esto que puede justificarse que tantos recursos se destinen a la microglía. Pero lo que yo creo que se está pasando por alto en la investigación del Alzheimer es el panorama más amplio.

No solo las microglías, no solo los beta amiloides. Cuando se consideran estos genes asociados con la enfermedad del Alzheimer la función que tienen es muy amplia. El gen más importante de la enfermedad del Alzheimer es el APOE, que es una lipoproteína que transporta lípidos. Se trata también de una molécula de señalización que manda señales entre células pero lo que no sabemos es qué le hace al cerebro.

Creo que hay más cosas que ver en la enfermedad y que nosotros, como campo, tenemos que mantener abierta la mente y estudiar todos los componentes del proceso, especialmente la biología celular de los nervios de las células que son los que mueren.

¿Existen tantos factores en esta enfermedad, a diferencia de otras que tal vez son más específicas en cuanto a causa y efecto, y por lo tanto es más difícil dar con el tratamiento adecuado? 

No, tenemos que considerar lo siguiente. ¿Es el cerebro más simple que una célula cancerosa? ¿Y tenemos invertido 50 veces más dinero en la investigación del cáncer que en la del cerebro? Y aún así no hemos podido curar la mayoría de los cánceres. ¿Por qué esperar que la enfermedad del Alzheimer sea más simple que el cáncer? No lo es.

La biología es de una complejidad inherente. Esa es la naturaleza de la bestia. Cada célula tiene su complejidad.

No se han dedicado suficientes esfuerzos ni tiempo a las enfermedades del cerebro porque no hay fondos suficientes.

Hay toneladas para el cáncer, y se han conseguido algunos éxitos, pero tenemos que darnos cuenta de que a pesar de los avances, la mayoría de los tipos de cáncer, los más comunes, de los que se muere la mayoría de la gente, no los podemos curar. Es un hecho. Así es que no podemos esperar que los investigadores del cerebro sean mucho más listos que los investigadores del cáncer. No lo son.

No sabía que no se destinaran fondos suficientes. 

La situación actual es mucho mejor. Pero los fondos destinados son mucho menores que los del cáncer. En biotecnología yo diría que más del 90 por ciento se destina al cáncer. Tal vez se puedan contar con una mano las personas que se dedican a la enfermedad del Alzheimer o a la investigación de medicamentos para el Alzheimer. La diferencia es enorme. Y la razón es estructural porque si tienes cáncer y sabes que vas a morir en un año o dos es más probable que te sientas motivado a hacer algo al respecto que si tienes una enfermedad como el Alzheimer que es crónica y muy larga.

¿Existe algún indicador de que los nuevos caminos de investigación puedan llegar a tratamientos mucho mejores para el Alzheimer que los que existen actualmente?

Creo que sí. Yo soy un eterno optimista. No se trata de que se den pequeños avances de un lado o de otro, que siempre hay. Por la forma en que funciona la ciencia no se pueden planear descubrimientos científicos específicos. No sabemos cuándo van a darse. De otra forma, ya tendríamos el descubrimiento, ¿o no? La curiosidad básica es la razón por la que un científico trata de resolver un problema. Sienten curiosidad por algo porque no conocen su solución y al tratar de encontrarla descubren cosas que tienen el potencial de darle, en algún momento, una perspectiva totalmente diferente a una enfermedad.

Es por eso que es muy, muy importante apoyar a la ciencia que tenga el propósito de resolver  el problema de alguna enfermedad, de resolver el problema de un proceso biológico y no a la que tenga el propósito de crear una droga.

En las ciencias, cuando se tiene a una serie de mentes brillantes dedicadas a trabajar en un problema científico, y esta comunidad cuenta con la apertura de mente para considerar no sólo una hipótesis y no sólo una dirección, sino varias, las cosas se dan. Los descubrimientos se van a hacer. Los fondos destinados a la enfermedad del Alzheimer son ahora mucho mayores que hace un par de años. Creo que veremos avances importantes.

La genética va a la cabeza y nuestra comprensión de la genética es mayor ahora que nunca. Eso es muy importante porque la biología recibe pistas. No explica la biología de la enfermedad.

No explica cómo se da la enfermedad, pero se trata de una especie de historia de misterio en la que se busca encontrar al culpable. Vamos a llegar a ese punto y cuando lo hagamos hallaremos una mejor forma de hacer los medicamentos. Hasta entonces, la comunidad tratará de encontrar atajos, caminos para llegar más pronto. Pero la mejor forma de hacerlo, y la más segura, es a través de la investigación de los curiosos que resuelvan el problema de lo que en realidad sucede en esta enfermedad.

La nota original es Benjamín Hart para la revista New York. La entrevista se editó por motivos de longitud y claridad. 
Traducción: Graciela González

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