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Más cambios en la SEP, ¿y la educación especial?

Itzel Hermida

La llegada de Delfina Gómez a la SEP generó alguna esperanza, pero pronto se vio que todo estaba tan mal que hubo quienes pedían el regreso de Esteban Moctezuma; hoy, Gómez se va y la expectativa es negativa.

Delfina Gómez Álvarez finalmente anunció que deja la Secretaría de Educación Pública para contender por la gubernatura del Estado de México; ya lo sabíamos, ya lo esperábamos; se va dejando muchos pendientes, dejando al magisterio decepcionado y enojado por lo gris de su gestión, una gestión durante la cual llegamos a pensar que la silla de Vasconcelos estaba vacía.

Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador inició su sexenio, hemos tenido dos secretarios de educación, Esteban Moctezuma y la maestra Delfina Gómez; la relación de cada uno de ellos con las maestras y maestros fue abismalmente diferente, mientras al primero lo percibían como un hombre empático y cercano, con la maestra hubo diferencias y tensión desde el inicio. Sin embargo, para el tema que nos ocupa, ambos tienen algo en común: durante sus gestiones, la situación educativa de las personas con discapacidad no hizo más que empeorar.

El simpático secretario Esteban Moctezuma prometió mucho en materia de inclusión; de hecho, se alió con diferentes organizaciones involucradas en el ámbito de la discapacidad, para cabildear, imponer e implementar una “Estrategia Nacional de Educación Inclusiva”, la cual como denunciamos en su momento, era impulsada por intereses empresariales y privatizadores.

Pero la pandemia llegó y hasta el día de hoy, la famosa estrategia no ha logrado ponerse en marcha.  

Un tema que ya hemos discutido hasta el cansancio es el impacto de la pandemia por Covid-19, los desaciertos de la estrategia Aprende en Casa y la exclusión de la que fueron víctimas las personas con discapacidad, las carencias del sistema educativo nacional que se evidenciaron durante los dos años que duró la educación a distancia. Sobra decir que la Educación Especial resultó muy afectada y que la tasa de deserción fue altísima; más de 40 mil alumnos abandonaron la escuela, no sabemos por qué ni si alguna vez volverán a las aulas.

Cuando se fue Esteban y llegó Delfina, el magisterio atravesó por un breve momento de esperanza durante el cual se vaticinó que la llegada de una maestra “del pueblo” y con conocimiento de los procesos educativos sería buena para la SEP y enderezaría el camino, poco nos duró el gusto; la maestra dijo claramente que “nada cambiaría” y lo cumplió.

La cosa se puso tan mal que hubo quienes pedían el regreso de Esteban, y no es que a él le preocupara más mejorar al sistema educativo, pero conectaba más con el magisterio.

Para Educación Especial el panorama es oscuro; seguimos esperando que la inclusión salga de los discursos y se materialice, que el Estado asuma su responsabilidad con la educación de las personas con discapacidad y que nos expliquen por qué no se ejerció el presupuesto asignado para el fortalecimiento de los servicios; la maestra al igual que Esteban, se va dejando muchas interrogantes y problemáticas sin resolver. Por mencionar algunas:  

  1. Los materiales educativos: Siguen sin tomarse en cuenta las diferentes condiciones y necesidades de aprendizaje de los alumnos de Educación Especial para el diseño de los materiales; a las escuelas deberían llegar no solamente libros en Braille y macrotipo sino otros formatos como fácil lectura, pictogramas, audiolibros, microtipo, etc. También deberíamos tener tableros de comunicación, apuntadores y tiflotecnología.
  2. Los planes y programas de estudio: Nuevamente diseñados sin tomar en cuenta a alumnas y alumnos con requerimientos de Educación Especial.
  3. Los equipos multidisciplinarios: Prácticamente inexistentes en la mayoría de las escuelas, su presencia es indispensable para la atención educativa de los estudiantes que enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación, los intérpretes de Lengua de Señas Mexicana (LSM) son imprescindibles y parte del equipo. A la SEP parece no preocuparle.
  4. La infraestructura: Las escuelas de México carecen de infraestructura accesible, mobiliario y espacios adaptados para que las personas con discapacidad que requieren de apoyos puedan acceder a la educación; esto limita su participación y, en muchos casos, impide que asistan a la escuela.
  5. Los CAED: El único servicio de educación especial a nivel medio superior se encuentra a la deriva, la SEP se resiste a fortalecerlo y formalizarlo y sus maestros deben pelear constantemente para que se les pague su salario; además carecen de infraestructura propia y de materiales y evaluaciones adecuadas.
  6. La anulación del Capítulo VIII de la Ley General de Educación, correspondiente a Educación Inclusiva, invalidado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), debido a la falta de consulta al colectivo de personas con discapacidad; la consulta está próxima a realizarse y aunque le corresponde al Poder Legislativo convocarla, la SEP nunca informó o emitió declaración alguna respecto al tema.

La lista de problemáticas a atender es infinita y crece día a día como resultado de las omisiones de las autoridades, nunca acabaría de escribirlas; la última que voy a mencionar pero no menos importante tiene que ver con la exclusión ¿Dónde están los alumnos con discapacidad? ¿Qué se está haciendo para que lleguen a la escuela y para fortalecer sus trayectorias? ¿Por qué acceden, permanecen y egresan tan pocos? Preguntas sin resolver.

Todo lo arriba mencionado puede parecer repetitivo, pero es necesario, hay que visibilizar las problemáticas y evidenciar las omisiones tantas veces como sea necesario.

Hay muchos rumores sobre quién será el nuevo titular de la SEP, lamentablemente me atrevo a afirmar que llegue quien llegue, la Educación Especial no solo no será prioridad sino que continuará en el abandono que lleve a su eventual eliminación, esa muerte silenciosa y casi imperceptible que desde Educación Especial Hoy hemos documentado y denunciado.Ojalá estemos equivocados, ojalá quien llegue sí nos tome en cuenta; y si no lo hace, esperamos llegue el momento en que el hartazgo lleve a la unión y esa unión a exigir que el derecho a la educación se haga efectivo para todas las personas, con y sin discapacidad.

Por Sabina Itzel Hermida Carrillo*

*Sabina Itzel Hermida Carrillo es especialista en Educación Especial. Es miembro de varias colectivas, como Educación Especial Hoy. Tiene una discapacidad psicosocial. 


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