ActualidadOpinión

De la mano de una heroína

Fotografía de Priscila González Álvarez

Si tienes la fortuna de tener un hermano o hermana con discapacidad, te honro porque vienes equipado (y a prueba de balas) para concretar tus sueños en este plano.

Por Priscila González Álvarez*

Desde que se asomó a la vida, empezó a hacer magia.

El diagnóstico fue que sería prácticamente imposible que caminara y mucho menos que hablara. Hoy, no nada más camina sino que corre religiosamente todos los días. Además, no nada más habla sino que canta día y noche. Es el alma de cada lugar que pisa.

Mi hermana ha sido mi ejemplo desde que llegué a este mundo, el faro de toda mi familia. 

Cuando éramos pequeñas yo siempre la vi como la mujer maravilla, pues me lleva cinco años, me sacaba cinco cabezas y su magnetismo era algo que nunca pasó desapercibido para mí.

Sabía que no podía andar en bicicleta y patinar conmigo pero eso no impedía que trepáramos algunas bardas y azoteas juntas.

Mi hermana fue la primera persona que me enseñó que todo es posible, la que me enseñó a no conformarme con un no y lo más relevante, a seguir mi corazón.

Yo siempre supe que vivíamos una situación diferente y me hubiera gustado mucho que existiera una aplicación o un buscador que despejara mis preguntas y emociones. Desafortunadamente, soy una late late millennial que tuvo que navegar a través de la experiencia este camino. Con el tiempo y varias terapias entendí que la gran misión de mi hermana era mostrarnos el camino de regreso a casa, direccionarnos hacia una vida con propósito a mi hermano y a mí.

Cuando hablo de ella es imposible no mencionar a mis padres que se convirtieron en guerreros incansables y siempre buscaron el crecimiento y bienestar constante de mi hermana. Fueron años de terapias y aparatos, hasta que un día ella se pudo sostener sola. Y a partir de ahí, he de confesar que no ha dejado de sorprendernos. 

Hubo un momento en mi vida en que me abrumaba la incertidumbre del futuro, sin embargo, ella me regresaba al presente y aprendí a estar presente en el presente. Mi más fiel porrista, un alma inquebrantable, la que me recuerda lo realmente importante y sobre todo me ha enseñado a saberme perfectamente imperfecta y ser capaz de caerme y levantarme cuantas veces sea necesario. 

Hoy, disfruto poder seguir jugando como cuando éramos niñas y seguir viendo la vida con esa inocencia y pureza.

Si tienes la fortuna de tener un hermano o hermana con discapacidad, te honro porque vienes equipado (y a prueba de balas) para concretar tus sueños en este plano. Además, te reconozco como un ser de luz con un gran corazón que está recibiendo un entrenamiento de primera mano para venir a servir en este mundo y ser un agente de cambio.

Tú también eres un héroe o heroína, ¡no te rindas hasta lograr la vida de tus sueños!

* Es gerente comercial y hermana de Paola, una joven que vive con hemiparesia espástica a causa de parálisis cerebral.

*Las notas relacionadas en este texto, que están fuera del sitio  yotambien.mx, no necesariamente contienen un lenguaje inclusivo, o cumplen con criterios de accesibilidad web, compatibles con el uso de tecnologías de apoyo para pcd.  yotambién.mx no es responsable de lo que publican estos sitios de referencia.