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A 5 años, ¿cuál es el panorama del cannabis medicinal en México?

Botellas con cannabis medicinal.

Autoridades omisas y una serie de trabas burocráticas dejan en la indefensión a pacientes que requieren tratamientos con base en derivados de la marihuana, pese a una reforma legal que en teoría los legalizó.

Si la reforma a la Ley General de Salud que permitió en 2017 el uso medicinal de cannabis puso en el centro la necesidad de los pacientes de acceder tratamientos terapéuticos, la deficiente regulación y la omisión de autoridades han dejado imposibilitado el ejercicio del derecho a la salud, concluyeron el martes especialistas en un foro realizado por la organización Familias y retos extraordinarios.

Mientras aumentan las investigaciones que prueban las bondades del uso de marihuana para el tratamiento de síntomas y en países como Argentina, Canadá, Colombia y Perú se permite la comercialización de medicamentos con cannabis, en México se ha hecho inoperante el acceso a los tratamientos, como explicamos en Legalización de la marihuana medicinal: cuando el sí es no.

En el foro “Cannabis medicinal en México: a 5 años de la Reforma”, la especialista en medicina del dolor María Fernanda Arboleda; el abogado Ricardo Vidales Sesman, del despacho Conesa & Moreno Abogados, y el abogado Gerardo Álvarez, de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), reflexionaron sobre los retos y avances de un cambio legislativo que hasta la fecha no ha permitido que quienes requieren de tratamientos médicos de cannabis puedan acceder a su consumo de forma legal.

Margarita Garfias, moderadora y activista por los derechos de pacientes para acceder a cannabis de uso medicinal, recordó cómo ha sido a través de amparos que algunos pacientes han conseguido permisos para cultivar cannabis o para que las instituciones públicas de salud otorguen medicamentos de este tipo a sus pacientes. MUCD, dijo Garfias, ha sido una de las organizaciones que han litigado para hacer del acceso a cannabis una realidad.

Burocracia estratégica

Gerardo Álvarez, abogado de MUCD, dijo que aunque se han ganado amparos y medidas cautelares para acceder legalmente al cannabis con fines medicinales, las autoridades encargadas de la ejecución de las sentencias no han podido cumplir con sus obligaciones. Además, consideró que es una “lástima” que sea solo a través de juicios que se pueda buscar un derecho humano.

“El tema llega en la parte del cumplimiento porque a Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) le encanta escudarse en la falta de regulación… dice ‘no tenemos reglas para cumplir con el amparo que están ordenando’, eso ha sido lo más complicado”, relató Álvarez.

Planta de cannabis medicinal.

Esta actitud, consideró el especialista, funciona como una “burocracia estratégica” que socava el derecho a la salud de quienes requieren tratamientos con cannabis.

“Se aprovechan de vacíos legales, de falta de coordinación, hasta de medidas de austeridad y terminan perjudicando a pacientes y derechos humanos”, agregó.

Y es que además de Cofepris, en la regulación de la entrada de cannabis medicinal al mercado -desde autocultivo hasta la producción y venta de medicamentos-, participan otras entidades públicas como la Secretaría de Hacienda, el Servicio de Administración Tributaria, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, que no han coordinado los requisitos para que la reforma sea una realidad, apuntó Álvarez.

Incompetencia y falta de voluntad política, son las causas de que a cinco años de su aprobación, el uso terapéutico de la marihuana exista solo en teoría, sentenció el experto.

Productos sin respaldo sanitario

En su exposición, María Fernanda Arboleda, una de las mayores expertas de cannabis medicinal a nivel internacional, mencionó que la actitud prohibicionista ha sido clave para minar el acceso a terapias destinadas a controlar los síntomas de enfermedades como cáncer, epilepsias refractarias, esclerosis múltiple, estrés postraumático, trastornos del sueño, así como para Parkinson -en síntomas no motores-.

Actualmente, la ausencia de normas claras y de vigilancia permite que se comercialicen suplementos alimenticios y productos de uso cosmético que se promocionan como tratamientos de cannabis pero de los que no es posible saber su calidad y que no sirven para terapias médicas, observó Arboleda.

Para que un especialista de la salud pueda prescribir un medicamento derivado de cannabis, explicó, es necesario cumplir con requisitos muy puntuales, el primero de ellos, tener un recetario con código QR para medicamentos controlados.

“Soy médica, tengo el recetario, sí, pero qué diablos voy a prescribir si no tenemos un producto que cumpla con un respaldo sanitario”, cuestionó la especialista.

Gotero con aceite de cannabis medicinal.

Sin la revisión de Cofepris, la agencia encargada de la vigilancia y regulación de productos de consumo humano en México, se compromete la salud de los pacientes, dijo Arboleda.

A la par de pesticidas, hongos y otros contaminantes, quienes usan suplementos alimenticios que presumen ser derivados de cannabis están a merced de confiar en que el etiquetado es correcto, pues tampoco hay control en que se cumpla con el contenido publicitado.

“El producto dice aquí tengo 200 mg de CBD (cannabinoides), quién dijo que sí o que no, dónde está el respaldo sanitario. Hay estudios que muestran que hay una situación crítica, de 84 productos de más de 30 compañías comprados al azar en línea en Estados Unidos, más del 60 por ciento de las etiquetas no correspondía al análisis del etiquetado”, refirió la médica.

Incluso, los estudios mostraron que más del 20 por ciento de los productos tenían además de CBD, tetrahidrocannabinol (THC), un compuesto cuyo consumo en menores de edad está prohibido.

“Había THC en concentraciones que podían ser tóxicas o producir alteraciones cognitivas por eso es importante el respaldo sanitario”, agregó Arboleda.

La médica recordó que cremas, bebidas, alimentos y demás productos que tienen CBD, no pueden considerarse tratamientos ni afirmar que tienen aplicaciones terapéuticas, aunque, de nuevo, Cofepris tampoco ha sido capaz de regular este mercado.

“No es justo que los pacientes estén comprando con los ojos vendados.

“Hoy los pacientes en México en serio merecen acceder a un tratamiento médico real como lo tenemos en Perú, Colombia, Argentina, Canadá, ¿por qué no se puede en México si se ha podido en estos países?”, cuestionó.

Autoridades omisas y contradictorias

Ricardo Vidales Sesman, litigante del despacho Conesa & Moreno Abogados, dijo que desde la exposición de motivos de la reforma de 2017 se estableció que la prioridad de la modificación era el bienestar de los pacientes, sin embargo, la materialización fue por otro camino.

Hoy, las autoridades sanitarias son omisas incluso cuando han recibido un ordenamiento jurídico para dar medicamento cannábico a los pacientes, manifestó el abogado, que ha llevado algunos amparos.

Las normas vigentes, digo, están llenas de contradicciones y vacíos que hacen incompatible tanto el autocultivo como la compra de medicamentos.

Con las reglas actuales, las únicas beneficiadas de la apertura de la marihuana medicinal han sido las empresas, que se han aprovechado de los vacíos de la ley para vender productos no terapéuticos y sin control, consideró Álvarez.

“Es sumamente contradictorio y problemático que el objetivo era el bienestar del paciente (…) y que simplemente nos estamos quedando con empresas que aprovecharon un vacío legal y son las más beneficiadas en este momento”, dijo el abogado de MUCD.

Fotografía de un plato blanco con un poco de aceite de cannabis medicinal.

Un ejemplo de lo prohibitivo que resulta la legislación secundaria es que la palabra “paciente” aparece una sola vez en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario para la Producción, Investigación y Uso Medicinal de la Cannabis y sus derivados Farmacológicos, observó Álvarez.

Ricardo Vidales dijo que la claridad y contundencia de las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia en la materia, deberían servir para que las autoridades informen y respeten la opinión de los pacientes y sus familias, algo que hasta ahora no ha sucedido.

“La sentencia debe servir para no quitar el dedo del renglón. Nos hemos encontrado lamentablemente ante una resistencia muy patente por acatar que el paciente se informe y que al paciente se demerita, ignora y relega y eso es bastante alarmante no solamente por desestimar a una persona que requiere un tratamiento sino por desacatar la orden del máximo tribunal del país”, dijo.

Los participantes coincidieron en que desde la sociedad civil se debe exigir que se respete el derecho a la salud, para lo que sirven los criterios expuestos por la Corte.

Marihuana medicinal… y profesional

Aunque de manera publicitaria algunos suplementos alimenticios derivados de cannabis aseguran que curan enfermedades, el tratamiento terapéutico con marihuana debe ser abordado con seriedad, recordó María Fernanda Arboleda.

“Hoy es importante que aclaremos que para hablar de una prescripción segura de cannabinoides se requiere un paciente que de verdad lo requiera, con una historia clínica completa”, apuntó la médica.

Igualmente, el especialista que receta el medicamento debe ser un profesional de salud que esté debidamente entrenado y que no tenga ataduras comerciales que le comprometan con alguna farmacéutica.

Por último, explicó Arboleda, debe haber productos que cumplan con los estándares sanitarios de los tratamientos médicos.

“Es ahí en donde estamos estancados en México cinco años después de que se haya regulado en la ley. El reglamento está en el papel pero no se ha pasado a la práctica”, observó.

Cannabis medicinal.
Niño sosteniendo hoja de cannabis.

Garfias recordó cómo en Canadá la mayoría de los tratamientos terapéuticos están basados en fórmulas magistrales, una práctica que requiere de experiencia farmacéutica y de conocimiento del estado específico del paciente, puesto que el producto se elabora de manera individual.

Arboleda agregó que todavía hace falta que se regule la publicidad de suplementos y cosméticos, que, en la ley, debería ser solamente destinada para los profesionales de la salud.

“Hay mucha desinformación, informalidad. Hay las personas que dicen ‘me traje este frasquito de cannabis de Estados Unidos’ y que quieren iniciar un tratamiento en México. En Estados Unidos de forma federal sigue siendo ilegal, no hay estandarización de productos”, explicó.

La calidad e incluso la dosificación resultan problemáticas, pues con los controles de calidad “deficientes” que hay en EEUU para productos derivados de cannabis, no existe certeza de que los pacientes reciban lo que necesitan, manifestó la doctora.

“El único producto que te podrías traer de Estados Unidos se llama Epidiolex, es el único producto aprobado por la FDA pero el frasco vale mil 500 dólares, es extracto natural y tiene respaldo sanitario”, precisó.

El precio hace prácticamente inaccesible el producto para la mayoría de las familias mexicanas, coincidieron Garfias y Arboleda.

La médica también hizo un llamado a que las compañías farmacéuticas tomen en serio el desarrollo de la investigación de cannabis medicinal en México, pues con los suplementos “se le quita la posibilidad a un paciente de recibir un tratamiento terapéutico”.

Los frascos con CBD y otros presuntos derivados de cannabis se venden en sitios no regulados en México hasta en ocho mil pesos, mientras que las fórmulas magistrales tienen un precio cercano a los 750 pesos en otros países en los que los mercados sí están controlados, lo que muestra que también se afecta la economía de los pacientes, refirió Arboleda. 

Por Itzel Ramírez

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