Mujer de mediana edad con las manos sobre su rostro en señal de desesperación.
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Confinamiento lleva al extremo a una madre de un niño con discapacidad

La mujer totalmente agotada asfixió a su hijo y la
internaron en un hospital psiquiátrico. La jueza resumió
el caso como “raro y desesperadamente triste”.

Por Redacción Yo También

El confinamiento debido a la pandemia incidió en la muerte de un niño con discapacidad. En Reino Unido, Dylan Freeman, de 10 años, fue asfixiado hasta morir por su madre, totalmente “agotada”.

La magistrada Bobbie Cheema-Grubb, del tribunal penal de Londres, consideró que Olga, la madre de Dylan, estaba «agotada» y llegó al «límite de sus fuerzas» atendiendo al niño de 10 años, quien requería cuidados las 24 horas del día y se convirtió en una “víctima indirecta” de la crisis sanitaria. 

Olga Freeman, de 40, admitió el homicidio y fue internada indefinidamente en un hospital psiquiátrico, con lo que aparentemente puso fin a un juicio que inició en agosto, cuando la mujer llegó a la comisaría a confesar lo que había hecho.

Es un caso «raro y desesperadamente triste», afirmó la jueza al dictar la sentencia, según consignaron medios británicos. 

«No tengo ninguna duda de que usted fue una madre extraordinariamente cariñosa y dedicada a un niño vulnerable hasta que las múltiples presiones la abrumaron y su mente se vio inundada por una enfermedad destructiva», declaró la jueza. «Hasta cierto punto, debe reconocerse que Dylan fue una víctima indirecta de la interrupción de la vida normal causada por la pandemia de COVID-19». 

Hace siete meses, Olga Freeman confesó a la policía que había matado a su hijo, quien tenía numerosos problemas de salud física y mental. 

Los agentes de policía encontraron el cuerpo del niño en un dormitorio de su casa en Acton, al oeste de Londres, cubierto por un edredón y rodeado de juguetes. 

El tribunal supo que su madre había tenido dificultades para cuidar de su hijo durante el primer confinamiento y durante los meses de verano, y que había sufrido una crisis mental, con síntomas psicóticos debido al “fuerte estrés”, según una psiquiatra consultada por la corte.

La crisis familiar se agravó con el cierre de la escuela especial de Dylan, que se unió al confinamiento obligado. El exmarido de Freeman, el célebre fotógrafo Dean Freeman, criticó a los gobiernos británicos por no financiar adecuadamente los servicios de ayuda a las personas con problemas de salud mental y discapacidad.