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Lo que CODA puede enseñarnos de las otras paternidades

Elenco de CODA en una escena de la película.

Ser padre con discapacidad y tener hijos estándar es una realidad que muy pocas veces retrata el cine, pero la última entrega de los Oscar está cambiando esa perspectiva.

Por Bárbara Anderson

En la última edición de los Premios Oscars hubo un hecho inédito: una película protagonizada por actores con discapacidad ganó las estatuillas más codiciadas que son la de Mejor Película, Mejor Guión Adaptado y Mejor Actor de Reparto. 

“CODA, señales del corazón” es una película que permite asomarse al mundo de la discapacidad desde un lugar diferente, desde un matrimonio con discapacidad que tiene una hija ‘estándar’ y otro hijo con discapacidad. 

CODA, que es el acrónimo de Child Of Deaf Adults (hijo/a de adultos sordos), relata la vida de Ruby Rossi, una adolescente hija de una familia sorda, que tiene que equilibrar las demandas de ayudar a sus padres en su vida diaria con sus propias ambiciones de ser cantante.

Elenco de CODA en un hospital.
Fotografía de Carlos García Pozo

La historia transcurre en una pequeña comunidad pesquera en Massachusetts, donde hay luchas entre familias por no perder el sustento y donde todas las manos de una familia son necesarias para lograrlo. Seguir un sueño de cantar arriba de un escenario o ayudar a sus padres arriba de un barco es el debate que angustia a Ruby. 

Ella es quien se encarga de todo lo que la falta de accesibilidad le impide a su familia: desde tomar los pedidos, los trámites, el banco, las consultas médicas, todo. 

En la película, nuestro Eugenio Derbez interpreta al maestro de música Bernardo Villalobos, que tiene un rol fundamental en la historia porque alienta a Ruby a perseguir lo que más desea sin abandonar u olvidar a sus padres y hermano sordos. Sus padres y hermano, para quienes el concepto de la música resulta ajeno, parecen no comprender la iniciativa de Ruby, que intenta dar sus primeros pasos hacia su propia vida como adulta participando en un concurso al que su maestro la impulsa a presentarse. 

Ser genuinos

El actor que se llevó el dorado premio, Troy Kotsur, es un hombre con discapacidad auditiva y es el primer artista sordo en los 94 años de los premios de la Academia de Hollywood en recibir este galardón. Con este punto (que no es tan común en el cine que una persona con discapacidad actúe y personifique a alguien con discapacidad) así como su esposa, Marlee Matlin (otra actriz sorda que ganó su Oscar por la película ‘Te amaré en silencio’ en 1986) el cine está volteando a ver a la comunidad con discapacidad. 

“Hay un efecto CODA”, me dijo Heather Dowdy, directora global de accesibilidad de Netflix. Ella también es una mujer CODA y ha visto cómo han aumentado los guiones en su plataforma sobre temas vinculados a la discapacidad. Sin ir más lejos días, después de los Oscars, uno de los capítulos de Los Simpsons trataba el tema de un amigo de Lisa que necesitaba dinero para un implante coclear (un dispositivo que se coloca directo en el cráneo y que permite oír). 

Otros de los efectos fue que quienes vimos la película y luego el evento de los Oscars entendimos que agitar las manos a la altura de la cara significa ‘aplausos’ y que ‘te quiero’ se dice los dedos meñique, índice y pulgar hacia arriba. 

CODA es todo un fenómeno y vale la pena desde el primer minuto, ya que su guión es una danza entre situaciones difíciles y emotivas, pero tiene un antecedente previo no tan exitoso pero también interesante de ver y leer. No por nada Apple+ pagó 25 millones de dólares por ella.

Y si esta película sobre ‘paternidades distintas’ les gustó, busquen la historia original, la película francesa “La Famille Bélier” (2014). 

Una pantalla más grande

Este premio y este posicionamiento mundial de CODA prácticamente abrió la puerta a lo que la Academia había anunciado en 2020, cuando estableció una meta de cinco años para que todas las producciones que aspiren a competir y ganar un premio deberán tener un balance de actores y actrices que apunten a la inclusión y la diversidad.

En los premios de 2025, dijo entonces, quienes aspiren a la estatuilla como mejor producción deberá cumplir alguna de las siguientes condiciones: al menos un protagonista que no sea blanco; al menos un 30% de personajes secundarios mujeres o integrantes de grupos minoritarios, del colectivo LGBTQ o personas con discapacidad, o que el tema principal aborde una temática relacionada con estos grupos que han estado subrepresentados en pantalla.
Hubo otro detalle en la velada de los Oscars que no se si todos detectaron: la accesibilidad del escenario.

El hecho de que Will Smith se levantara y sin más llegara hasta la mandíbula de Chris Rock se debió a que por primera vez la Academia solicitó a los diseñadores del escenario a que quitaran todas las escaleras.

Will Smith y Chris Rock en el escenario de la Academia.

¿La razón? El premio mayor, a la Mejor Película, lo iba a entregar Liza Minnelli, quien cumplía 50 años de protagonizar Cabaret. La actriz de 76 años apareció en el escenario en silla de ruedas junto a una emocionada Lady Gaga. Las usa desde el 2014 cuando, tras varias lesiones en la columna vertebral, enfrentó la que parecía ser la más dura de las batallas: mientras jugaba con sus perros, la actriz cayó y se fracturó la espalda baja; la cirugía fue inminente.

Fotografía de Liza Minelli en la ceremonia de entrega de los Premios Oscar.

Su recuperación fue larga y delicada, debido a las lesiones que dificultaron la reparación de los huesos, entre ellas, las causadas por la encefalitis viral que desarrolló en octubre del 2000. Esa enfermedad, transmitida mayormente por picaduras de insectos, es potencialmente mortal y provoca la inflamación del cerebro.

Lo interesante es que todos, no solo Liza, agradecieron que todo el espacio fuera accesible: se pudieron montar mucho más rápido los shows intermedios, el equipo técnico tuvo menos accidentes y (excepto Chris Rock) todos vieron la importancia de espacios sin obstáculos. 

A partir de este año y por una decisión de  todos los miembros de la Academia, todos los futuros escenarios de la gala en el Kodak Theatre serán sin escaleras y 100 por ciento accesibles. 

Otras películas con padres con discapacidad

  1. Yo soy Sam, con Sean Penn y Dakota Fanning 
  2. Milagro en la celda 7, con Aras Bulut Iynemli, Nisa Sofiya Aksongur
  3. Mar Adentro, con Javier Barden

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