Fotografía de una mujer en la calle en medio de personas cuyas imágenes se ven difuminadas. La mujer es joven, viste pantalón negro, playera azul clara cubierta con una chamarra color beige, abierta. Tiene el café oscuro y cubre su rostro al llevarse las manos hacia él.
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Ciudades inteligentes (pero excluyentes)

Cuando la tecnología utilizada en las ciudades modernas no es accesible termina por desconectar a grupos vulnerables. La pandemia ha acelerado la digitalización de los servicios, pero sólo la accesibilidad puede asegurar un alcance incluyente.

Por Regina Moctezuma

Una ciudad inteligente está cimentada en la idea de que el uso de la tecnología mejorará la vida de sus habitantes y su sostenibilidad. A partir de sensores, objetos conectados entre sí y otros sistemas digitales, este tipo de ciudad recolecta de manera constante información para poder acercarle a los ciudadanos datos sobre el clima, contaminación del aire, tráfico vehicular, uso de energía y otros. 

Los datos recopilados pueden ser analizados en tiempo real, lo que facilita a gobiernos, empresas y ciudadanos tomar decisiones informadas, explica en un artículo Lise Wagner, experta en accesibilidad de la empresa francesa Okeena, dedicada a generar soluciones para que las ciudades sean más inteligentes e inclusivas.

 “El uso de la tecnología digital se incorpora a la infraestructura física para que los residentes y usuarios reciban el mejor servicio”.

Suena funcional y futurista, pero si la tecnología no considera las necesidades de la diversidad de sus pobladores tendremos ciudades inteligentes que no son incluyentes.

Fotografía de un paradero de autobús en Berlín, Alemania, que muestra a uno de los famosos autobuses que en sus puertas tiene los iconos de accesibilidad: una silla de ruedas con una persona, que indica que ese transporte es incluyente y que las personas con discapacidad motriz pueden abordarlos con facilidad. En la fotografía, además del paradero, a lo lejos se alcanza a ver uno de los edificios de esa ciudad.
Transporte accesible, transporte incluyente en Berlín, Alemania.

Si bien las ciudades inteligentes y los esfuerzos de inclusión digital avanzan rápidamente en todo el mundo, siguen siendo pocos y distantes entre sí. “Sin una mejor integración entre estos esfuerzos, los programas de Ciudades Inteligentes corren el riesgo de dejar atrás a las personas con discapacidad (pcd) y mayores de edad”, se advierte en la Guía Práctica Ciudades Inteligentes para Todos publicada por Smart Cities For All.

Construir ciudades inteligentes inclusivas, implica que gobiernos, urbanistas, empresas,  proveedores de tecnología y academia trabajen en conjunto para asegurar que los espacios y servicios, públicos y privados, sean accesibles física y digitalmente.

¿Qué hace accesible a una tecnología?

La guía de Smart Cities For All explica que la accesibilidad hace que sea más fácil para cualquier persona, independientemente de sus capacidades o discapacidades, ver, escuchar y utilizar un dispositivo (computadora, teléfono móvil, quiosco de autoservicio o software) y personalizar su entorno digital de acuerdo con sus propias preferencias, necesidades y habilidades.

Grupos poblacionales como las pcd o los adultos mayores necesitan de la accesibilidad para acceder a los programas y servicios digitales de una ciudad inteligente.

¿Qué debe hacer una ciudad inteligente para ser inclusiva?

Las consideraciones básicas para que las ciudades garanticen que sus programas de ciudades inteligentes y servicios digitales incluyen a las pcd y los adultos mayores son:

  1. Adoptar un estándar de accesibilidad tecnológica.
  2. Asegurar la accesibilidad al desarrollar o adquirir tecnología.
  3. Considerar que las nuevas tecnologías pueden implicar a los usuarios un proceso de aprendizaje y adaptación.
  4. Implementar programas para informar y guiar sobre el uso de nuevas tecnologías.

¿Cómo vamos en México?

Cualquier ciudad debe tener como pilar clave el digital y la pandemia trajo una oportunidad única para impulsarlo. De un día a otro, el confinamiento nos obligó a resolver distintas necesidades usando la tecnología, desde para pedir alimentos o hacer compras a domicilio, hasta para continuar con actividades esenciales como estudiar, trabajar e, incluso, para el registro de vacunación contra covid-19. 

¿Estaban las principales ciudades en México preparadas digitalmente para esto? No al nivel de Tokio, Londres o San Francisco, pero sí para aprovechar esta ventana de oportunidad.

“Como país estamos en el mejor momento porque estamos innovando y al mismo tiempo podemos aprender de ciudades avanzadas en el tema”,

dice Laura Bermejo, presidenta de Libre Acceso, A.C

Acercamiento a la señalización de un elevador que está colocado en una pared de concreto. Se trata de una placa de metal, de forma rectangular que tiene cinco gráficos: de arriba hacia abajo aparece en un cuadrado azul el icono universal de la discapacidad motriz (una silla de ruedas con la silueta de un usuario); sigue un recuadro blanco donde aparece una flecha que indica hacia arriba y abajo está su representación  en braille en una pequeña lámina rectangular; posteriormente, en otro cuadro blanco está una fecha gris que indica hacia abajo seguida de su representación en braille.
Pequeños grandes detalles hacen una diferencia enorme en materia de inclusión.

La experta en accesibilidad señala que en México hay dos áreas básicas que están desaprovechadas:

  1. Mapear, digitalizar y proveer información oportuna desde lo más básico como los espacios públicos y privados que son accesibles. 
  2. Digitalizar aún más el acceso al transporte público.

Pero no sólo hace falta innovar, también informar. “Que los ciudadanos de a pie sepamos que el acceso podemos conseguirlo desde nuestro celular, es de los primeros pasos a considerar cuando hablamos de cómo nuestras ciudades pueden ser digitales y accesibles”, dice Bermejo, quien destaca los esfuerzos que ya se están dando, como el uso de códigos QR, una gran herramienta para acceder a información y generarla, pues los usuarios pueden crearlos desde su celular.

Con la pandemia, los restaurantes se han olvidado de los menús físicos y, los pocos que lo hacían, de imprimirlos en braille. El reto ahora es asegurarse de que su menú digital es accesible, desde lo más básico como que sea legible por el lector de pantalla del celular, hasta presentarlo en un video con interpretación de lengua de señas mexicana (LSM).

“Somos una ciudad inteligente en construcción”.

Bermejo se refiriere específicamente a la capital de nuestro país, e invita a gobiernos, empresas y academia a aspirar a que la tecnología sea el principal motor de la accesibilidad y no una barrera. 

Eso sí, la accesibilidad digital no sustituye la física, sino que deben complementarse, pues una ciudad inteligente es aquella que tiene aire digital sobre el aire físico, como dice Ayesha Khanna, fundadora y CEO de ADDO AI, en entrevista para el podcast el podcast Move the human story forward, episodio “El futuro de las ciudades y las naciones inteligentes”

*Las notas relacionadas en este texto, que están fuera del sitio  yotambien.mx, no necesariamente contienen un lenguaje inclusivo, o cumplen con criterios de accesibilidad web, compatibles con el uso de tecnologías de apoyo para pcd.  yotambién.mx no es responsable de lo que publican estos sitios de referencia.