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¡Lo lograron! Cinco niños con discapacidad reciben vacuna anticovid en CdMx

Juego de tres fotografías que captan momentos diferentes del proceso de vacunación de un adolescente de 13 años con parálisis cerebral, que es usuario de silla de ruedas. Él viste ropa oscura que le cubre hasta la cabeza y sobre la cara lleva un cubrebocas color claro. En las tres imágenes es apoyado por personal médico que viste batas blancas sobre su ropa, con un distintivo en color azul que los acredita como parte de la brigada de vacunación.

Madres y padres de familia, activistas y abogada ganaron amparos para que los y las pequeñas recibieran la vacuna en Ciudad de México.

Por Eduardo Vega

Los meses de lucha que llevaron hasta la obtención de amparos para que niños, niñas y adolescentes con discapacidad sean vacunados en México contra el coronavirus SARS-CoV-2 empiezan a dar resultados. En Ciudad de México, los primeros cinco menores en el grupo de 12 a 17 años ya recibieron la primera de dos dosis.

Las personas con discapacidad, entre ellas niñas, niños y adolescentes son de los grupos más vulnerables ante el COVID-19 y así lo advirtieron instancias internacionales que exigieron una vacunación prioritaria para ellas, pero en el plan de vacunación del gobierno mexicano no se consideró así y ello obligó a madres y padres de familia a tramitar amparos.

“Precisamente pedí que se investigara cómo se están haciendo estas promociones porque también es un asunto de intereses, imagínense el negocio para las farmacéuticas, es legítimo que todos quieran vender que a los recién nacidos hay que vacunarlos. No se puede ir en contra de la ciencia solo por el lucro”, declaró López Obrador el pasado 3 de septiembre.

Nada más alejado de la realidad. Así que gracias a la lucha de los padres y madres, activistas, abogadas y diferentes fundaciones, el proceso de vacunación comenzó en Ciudad de México y la luz en el camino comienza a brillar para las primeras familias de quienes recibieron su primera dosis de la vacuna Pfizer.

Juego de dos fotografías. En la primera está una mujer joven, de cabello lacio y oscuro, y con vestido de tirantes en tela animal print, que abraza a un niño con discapacidad, que viste una playera blanca dde manga larga y sobre ella otra oscura de manga corta con estampado de superhéroes al frente.  En la segunda imagen, está el niño en su silla de ruedas, vistiendo ropa negra, con un gorro color gris y un cubrebocas blanco con estampado en rojo sobre su cara.
Patricia y Leo celebran la primera dosis de vacunación.

Patricia y Leo

Uno de estos casos es el de Leo, quien tiene parálisis cerebral, y su madre Patricia Aldavera. Ambos acudieron el viernes a la Escuela Médico Naval en Ciudad de México y ella por fin celebró que su hijo de 13 años recibiera la vacuna.

“Fue una felicidad enorme para todos. Nos fue bien, la verdad que nos atendieron de lujo, súper amables. Ojalá así siempre fuese, que nos trataran súper bien. 

“Sí me quedé súper sorprendida de la atención, de todo el proceso. Fue rapidísimo además, si así podemos hacer las cosas, por qué no son siempre así con esa amabilidad, con ese apoyo”, compartió para Yo También Paty Aldavera.

“Que se haga evidente que también es su derecho a la salud y que no le están quitando nada a nadie. Todos tenemos derecho, pero más la población vulnerable que son adultos mayores, pero también nuestros niños”.

Patricia Aldavera

Ella recuerda que no solo el proceso para conseguir que vacunaran a su hijo fue complicado, sino también la vida desde que comenzó el encierro por los contagios de COVID-19.

“Fue un proceso difícil porque no tan solo fue la cuestión del amparo y demás, sino desde antes que empezó esta situación de la pandemia. Fue muy difícil adaptarnos, sobre todo Leo porque él tenía actividades, iba a la escuela.

“Leo es un niño con discapacidad, tiene parálisis cerebral, es totalmente dependiente pero aún así nuestra dinámica era que él fuera independiente, que tuviera sus propias actividades y de repente con la pandemia se nos va todo”, recuerda.

Fotografía de un niño con discapacidad vestido con chamarra negra, tiene ojos y cabello oscuro, y está abrazado por una mujer joven, de cabello oscuro recogido en un chongo despeinado, que viste una sudadera negra.
Leo y Paty

Acostumbrados a entregar todo su corazón cada día y salir adelante, durante la pandemia no fue la excepción, pero su panorama pintó mucho mejor cuando supo que la vacuna comenzó a aplicarse a menores con la edad de Leo.

“En el momento que yo me entero, como por mayo, de que en Estados Unidos ya se estaba usando la vacuna Pfizer para aplicar a niños de 12 años en adelante te da una esperanza de decir ‘ahí entra Leo’ y que él pudiera ser vacunado y que él estaría con menos posibilidades de que el covid fuera mortal para él”, expresó emocionada.

Entonces comenzó una lucha por Leo y su vacunación, gracias a la ayuda y asesoría de Margarita Garfias, una activista incansable por los derechos de las niñas y niños con discapacidad.

“Yo conozco desde hace años a Margarita Garfias y cuando sé que ella es impulsora de todas estas iniciativas donde dice ‘te quieres sumar voy a mandar un escrito para la secretaría de Salud, en la cual pida que sean vacunados nuestros niños de 12 años en adelante ¿le entras?’ y yo dije claro le entro e hicimos esa petición (junio).

“Me dice ‘hay que esperar más o menos cinco semanas a que nos den respuesta, si no entonces nos vamos a un amparo y ahí sí ya no es de que nos contesten, nos tienen que dar una respuesta. Así fue finalmente el proceso y justo en septiembre nos mandan decir  que se vacunaban a los niños y fue felicidad de que esto ocurriera”, platicó Aldavera.

Ahora la esperanza que tiene Patricia es que Leo pueda retomar sus actividades, y aunque asegura que seguirá con los mismos cuidados que ha tenido, ya podrá salir, retomar sus terapia sin el riesgo que implicó todo el año y medio previo.

«El que nos hayan tomado en cuenta y que ahora ya haya el registro de los niños para que los vacunen no fue porque el sector salud volterara a verlos, fue por la misma presión de los papás de ciertas organizaciones que lo hicimos».

Patricia Aldavera
Fotografía de un niño con discapacidad, que viste una chamarra oscura con capucha, tiene el brazo derecho descubierto y los ojos cerrados, tras recibir una vacuna.
Luis Enrique tras recibir la vacuna

Rosalía y Luis Enrique 

Otra de las mamás que no dejó de luchar para que su hijo Luis Enrique, de 13 años, recibiera la vacuna es Rosalía García Contreras, quien sintió que el proceso fue rápido y lo vivió con emociones encontradas e incertidumbre.

“Sentí que todo el proceso fue muy rápido, fueron un par de meses pero se me fue el tiempo muy rápido. Sí estábamos muy preocupados, estaba muy nerviosa porque pues vas viendo que la gente se empieza a vacunar y empiezan a tener secuelas o reacciones.

“Cuando me comentaron hace unos meses que se iba a iniciar el proceso de un amparo yo ni sabía qué era, ni a qué me estaba enfrentando, pero dije es algo por mi hijo, lo que sea para él. Finalmente va a ser la vacuna y voy a tratar de hacer lo que esté en mis manos para que la pueda tener”, compartió con Yo También.

Juego de dos fotografías. En la primera están tres personas: una mujer que abraza a un niño, un hombre en cuclillas que toma del brazo al niño, que está frente a un pastel con el número 13 sobre la cobertura de fresa. El niño viste playera de manga corta color azul, el hombre playera azul con rayas y la mujer un suéter cerrado negro con pantalón de mezclilla.  En la segunda imagen, es la misma mujer joven, de cabello largo, teñido con listones rubios, usa un traje de mezclilla y está agachada junto a la silla de ruedas del niño que está sujetado con los tirantes gruesos del cinturón de seguridad, y viste pantalón negro con una playera blanca de manga larga.
En familia

Rosalía García también acudió el viernes a la Escuela Médico Naval con Luis Enrique, quien tiene Síndrome de Hunter o Mucopolisacaridosis II, para que le aplicaran la primera dosis.

“(La atención) fue buena, creo que les faltó un poco de organización porque hubo mamás que llegaron después que yo y se fueron antes que yo, entonces yo creo que sí faltó organización y comunicación. Pero la gente muy amable”, dijo.

Rosalía ya espera la segunda dosis y mientras tanto disfruta con su hijo este primer gran paso.

“El jueves cumplió 13 años, de regalo fue su vacuna. La segunda dosis la vamos a esperar, nos comentan que igual va a ser por medio del amparo y hay que esperar instrucciones de los abogados”, comparte feliz.

“(Padres) Que no dejen de luchar. Aprendí que siempre es estar tocando puertas, estar luchando, ser paciente. Echarle ganas y tratar de hacer lo que está en sus manos, pero no rendirse”.

Rosalía García

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