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Christina Applegate podría cambiar radicalmente la representación de la discapacidad en la pantalla

Christina Applegate

Diagnosticada con esclerosis múltiple durante el rodaje de la última temporada de su serie “Dead to me”, la actriz estaba decidida a terminar la historia. Dijo que era lo más difícil que había hecho en su vida.

Hay mucho en juego en la tercera temporada de “Dead to Me». Por un lado, está el compromiso de dar una despedida decente a una de las series más exitosas de los últimos años de Netflix: una comedia oscura sobre la poco probable amistad que florece entre la  viuda sarcástica Jen (Christina Applegate) y una artista optimista llamada Judy (Linda Cardellini). Además se trata de la continuación de dos  temporadas, llenas de muerte, desastre y doble ración de vino blanco,  que han recibido elogios por parte de la crítica y cinco nominaciones a los premios Emmy.

Para Applegate, sin embargo, la presión es mayor. Se trata del primer proyecto en el que actúa desde que le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el cuerpo. Por esta causa, la actriz tiene dificultades para caminar sin ayuda y dice que ha subido 18 kg, lo que hace que su aspecto sea un poco diferente al que tenía anteriormente.

«Es la primera vez que me verán como estoy ahora», dijo a The New York Times a principios de este mes. Applegate está preocupada por la opinión de los espectadores de la nueva temporada, y por si se notarán las diferencias en las habilidades físicas de su personaje en comparación con los episodios anteriores. En realidad no tiene por qué preocuparse: la actuación de Applegate en esta temporada es tan carismática, magnética y conmovedora como siempre. Además, existe un gran potencial. Aunque Applegate no se haya dado cuenta todavía, la tercera temporada de “Dead to Me» podría marcar un hito para la discapacidad en la pantalla.

Applegate experimentó durante años hormigueo y entumecimiento en las extremidades, pero no recibió el diagnóstico oficial de esclerosis múltiple sino hasta el verano de 2021, al inicio del rodaje de la tercera temporada. Inmediatamente se lo comunicó a sus compañeros de “Dead to Me», y la producción de la serie se suspendió durante cinco meses. Comenzó el tratamiento médico, pero también tuvo que aceptar cómo podría ser su futuro. «Necesitaba procesar la pérdida de mi vida», explicó, «la pérdida de esa parte de mí».

Aunque los jefes del programa le dieron la opción de no reanudar el rodaje, Applegate estaba decidida a terminarlo. Utilizó una silla de ruedas para llegar al set y considera que esta experiencia es «lo más difícil que he hecho en su vida». En la tercera temporada, Jen y Judy se recuperan del accidente automovilístico que tuvieron al final de la segunda temporada. Las lesiones de Jen, planeadas o no, le obligan a tomarse del brazo de Judy cuando va de una habitación a otra.

En una escena, su interés amoroso Ben (James Marsden) la carga para subir las escaleras cuando le duelen demasiado las costillas. En otras escenas, Jen permanece sentada cuando hace sus duros comentarios, o se apoya en la barra mientras está de pie en la cocina.

Dado que conocemos las necesidades de la vida real de Applegate, es fácil ver estas escenas como una adaptación de la producción a las necesidades físicas de la actriz. Pero incluso si no supiéramos eso, podemos ver con cuánta facilidad se puede presentar la discapacidad en la pantalla, con o sin que sea parte de la trama.

Aunque el cambio en el físico de Applegate se aprecia en la pantalla, cabe destacar que si Jen no estuviera recuperándose de un accidente, la historia funcionaría igual de bien. Independientemente de las lesiones de su personaje, Applegate debería haber tenido la posibilidad de reanudar el rodaje sin que sus cambios físicos formaran parte de la historia. Porque ¿no deberíamos confiar en que el público los acepte? Definitivamente es posible: en 2021, la Royal Shakespeare Company recibió elogios por ser pionera en un acuerdo de trabajo compartido para las intérpretes embarazadas y las que regresan de su permiso de maternidad.

La actriz Hedydd Dylan descubrió que estaba embarazada poco después de ser elegida para el papel de Adriana en la representación de La comedia de los errores. Aunque al principio pensó que tendría que renunciar al papel, Dylan pudo compartirlo con Naomi Sheldon, quien acababa de dar a luz. A pesar de que no se escribió que el personaje de Adriana estuviera embarazada, se le caracterizó con una barriga prominente, independientemente de si Dylan o Sheldon actuaban, y así, sencillamente, quedó al público la tarea de tomarlo en cuenta o no.

«Además de agradecer que el trabajo de medio tiempo le permitiera pasar tiempo con sus gemelos recién nacidos, Sheldon señaló que era «realmente agradable ver a personas embarazadas en el escenario desempeñando papeles sorprendentes».

Este tipo de inclusión es mucho más fácil de realizar de lo que se piensa.  Hay otros precedentes con  esclerosis múltiple. A principios de este año, Selma Blair, coprotagonista de Applegate en la comedia romántica de 2002 The Sweetest Thing, compitió en la última temporada de Dancing with the Stars, y se convirtió en la primera concursante con esclerosis múltiple. Blair fue diagnosticada en 2018 y utilizó su bastón para tener estabilidad en algunas rutinas.

Durante una rumba, Blair también usó una venda en los ojos para combatir la sobrecarga sensorial causada por su condición. Ambos accesorios eran solo parte de esas actuaciones, no era necesario dar mayores explicaciones. Al final se retiró de la competencia debido a la preocupación de sus médicos, pero su participación sirvió sobre todo como una postura largamente esperada: el mundo del entretenimiento puede adaptarse con facilidad para hacer que todos los artistas se sientan aceptados  y valorados, independientemente de sus capacidades físicas.

Applegate considera que esta temporada de “Dead to Me» podría ser su último trabajo como actriz, ya que sigue adaptándose a su cuerpo y a lo que se siente cómoda. Después de más de cuatro décadas en la industria, con participaciones en series como “Married… with Children” y “Friends”, así como en las películas de “Anchorman”, se ha ganado con creces su tiempo libre para descansar y explorar sus otras pasiones. Pero si su decisión se debe a que se siente incapaz de seguir las exigencias del rodaje, entonces es la industria la que debe cambiar los parámetros de lo que pueden hacer los actores que viven con discapacidad.

Al fin y al cabo, las diferencias físicas no deberían limitar las oportunidades de un artista. Aunque “Dead to Me» es un gran ejemplo de cómo los lugares de trabajo pueden adaptarse a sus empleados, ya es hora de que las adaptaciones para Applegate se conviertan en la norma.

La tercera temporada de “Dead to Me” está en Netflix disponible desde el 17 de noviembre.

Por Nicole Vasseli para The New York Times | Traducido por Graciela González.

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