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Censar para cuidar, el camino de BCS para crear albergues inclusivos

Adultos Mayores usuarios de ruedas en un albergue para personas con discapacidad.

Autoridades de Baja California Sur operan una estrategia novedosa para dar atención eficiente a personas con discapacidad que estén en medio de una catástrofe natural.

Cuando un desastre natural azota, las autoridades echan mano de albergues, colectas y fondos públicos para atender a quienes han sido afectados, pero ¿qué pasa cuando las tareas no toman en cuenta las necesidades de la población y en lugar de ayudar, segregan a grupos que, generalmente, ya están en situación de vulnerabilidad, como son las personas con discapacidad (pcd)?

Ante sismos, huracanes, inundaciones, incendios y todo tipo de catástrofes naturales, es común que los albergues temporales en México no estén adaptados para personas con discapacidad, lo que termina por ponerles en riesgo, explicó en entrevista Jorge Vale Sánchez, director del Instituto Sudcaliforniano Para la Inclusión de las Personas con Discapacidad en BCS (ISIPD).

“Actualmente sucede que muchas veces hay personas que son llevadas a un albergue al que no pueden entrar por la puerta porque el lugar no es accesible, no está adaptado para sus necesidades y se opta por dejarlas en los pasillos o en lugares no seguros, a veces incluso en los baños, si es que se puede ingresar a ellos y todo eso les coloca en una situación de peligro”,

aseguró el funcionario.

En un esfuerzo para cambiar hacia una política inclusiva de protección civil, las autoridades de Baja California Sur están haciendo un ejercicio novedoso a nivel país: un censo para conocer qué requieren de los albergues las personas con discapacidad que viven en las zonas de riesgo de la entidad.

Primero, el ISIPD creó una Guía para el diseño de albergues temporales inclusivos en la que, de la mano de regulaciones internacionales, se establecen los requerimientos para cada tipo de discapacidad (física/motriz, visual, auditiva, intelectual y mental/psicosocial), así como criterios que deben cumplirse en las instalaciones preparadas para la atención de desastres.

En segundo lugar, el organismo prepara un censo que tiene por misión visitar a cada persona con discapacidad que viva en las zonas consideradas como de riesgo y de alto riesgo por la Subsecretaría de Protección Civil para conocer si tienen alguna necesidad específica de movilidad (como un vehículo adaptado para trasladarles a algún albergue), así como su situación de discapacidad.

El censo, que comenzará en los próximos días, tiene ya detectadas a las personas con discapacidad que viven en cada manzana y colonia de los cinco municipios de BCS. Los datos, indicó Vale, fueron georreferenciados a partir de la información del Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al considerar que se trata de las cifras más confiables que hay en México sobre discapacidad.

“Usamos el Censo de INEGI por ser la información más segura y confiable porque primero lo intentamos con información que tenemos nosotros en bases de datos y con la de (la Secretaría de) Bienestar pero se dificultaba porque no teníamos la misma información”, dijo el funcionario.

El objetivo también es tener información más precisa sobre el nivel de discapacidad de las personas, lo que a decir de Vale permitirá saber si se requiere de un apoyo especial en época de huracanes, por ejemplo.

“INEGI tiene una forma muy amplia de tratar el tema de discapacidad, dentro del censo una persona con discapacidad visual que usa lentes ya es con discapacidad y por eso vamos a preguntar sobre las condiciones para a partir de ahí actuar y responder”, añadió.

El censo, que se levantará a partir de la segunda semana de septiembre, parte de que en la entidad hay 35 mil 383 personas con discapacidad, de las que 8 mil 752 viven en zonas de riesgo y alto riesgo.

Según los datos de INEGI, la población con discapacidad por municipios y zonas se encuentra así:

MunicipioLa PazLos CabosComondúLoretoMulegéTotal entidad
Total PCD15,39511,2184,5309103,33035,383
Total PCD en zonas de riesgo y alto riesgo2,9603,3391,6031866648,752
PCD en zonas de riesgo2,0471,7751,248452945,409
PCD en zonas de alto riesgo9131,5643551413703,343

Personal de Protección Civil visitará a cada pcd, con la información georreferenciada por colonia, AGEB (área geoestadística básica) y manzana; el formato, al que tuvo acceso Yo También, servirá para identificar tipo de discapacidad, diagnóstico, saber si la persona requiere ayuda de Protección Civil para el traslado a un albergue inclusivo temporal, si usa alguna ayuda técnica y cuál es (muletas, bastón, andadera, aparato auditivo, implante coclear, bastón blanco, prótesis, órtesis, férula, silla de ruedas o perro guía), así como datos de contacto en caso de emergencia.

En caso de requerir ayuda para el traslado se pregunta si la persona requiere un vehículo adaptado para silla de ruedas o una ambulancia y si necesita ayuda para abordar la unidad.

“Esto nos va a permitir tener claridad de exactamente cuántas personas sí requieren de un apoyo ya sea de ambulancia y de un auto adaptado o de apoyo de personas para ser trasladadas a un albergue y cuántas pueden moverse por sí mismas”,

precisó Vale.

La guía para el diseño de los albergues, que está lista y que también pudo ser consultada, está dirigida a funcionarios públicos, a entes privados y al público en general y fue entregada recientemente al Congreso de Baja California Sur para que los diputados hagan una evaluación de las necesidades legislativas y presupuestales que se necesitan para la creación de este tipo de espacios.

La guía indica que los albergues de la entidad deben estar “listos para recibir a Personas con Discapacidad (PcD), en caso de algún evento meteorológico que amerite la apertura de los mismos” y que, además, sirvan para la atención de adultos mayores, niñas y niños, personas sin hogar y otras personas en situación de vulnerabilidad para que “hagan uso de los espacios y puedan desarrollar sus actividades de manera independiente, cómoda, segura y en igualdad de condiciones.”.

Entre otros objetivos específicos, el documento marca que para cada inmueble “se deben trazar las rutas de evacuación accesibles, sin obstáculos y debidamente señalizadas”.

Alarmas sonoras y visuales para personas con discapacidad visual y auditiva, zonas de seguridad con espacios exclusivos y seguros para pcd, así como capacitación de las brigadas de apoyo acerca de los diferentes tipos de discapacidad, son elementos que resaltan en la guía.

De acuerdo con el director del ISIPD, la guía fue pensada para que cualquier persona que preste ayuda durante una catástrofe pueda garantizar la accesibilidad.

“Lo hemos hecho lo más amigable posible porque esos protocolos van a ser leídos por personas que se prestan para ayudar en ese momento de emergencia y que no siempre tienen un nivel de estudios alto”,

afirmó.

El documento tiene tal precisión que se explica, por ejemplo, qué hacer cuando hay personas con ceguera, cómo hablarles, cómo guiarles, cómo actuar y qué no hacer si tiene un perro guía, cómo determinar las distancias, cómo caminar junto a otra persona que le auxilia; lo que sucede con todas las otras discapacidades.

Para todo el personal de ayuda se contempla la necesidad de capacitarles “como mínimo” en el nivel básico de Lengua de Señas Mexicana.

También se especifica cómo deben adaptarse los inmuebles existentes y qué tomar en cuenta para la construcción de nuevos albergues que han de ser accesibles y disponibles de espacios para las pcd.

Se incluyen en el documento especificaciones de circulación, banquetas, rutas accesibles, cruces, pasos a desnivel, rampas, iluminación, porcentajes de pendientes, cómo deben ser las rutas táctiles, la señalización, el símbolo internacional de accesibilidad, disposición de comedores y bebederos, servicios sanitarios, saneamiento y limpieza de las áreas.

Además de que se atiende a los criterios DALCO (Deambulación, Aprehensión, Localización y Comunicación), que “se crearon para cumplir con la accesibilidad en los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad, comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”.

Durante la presentación ante el Congreso de Baja California Sur, el director dijo que el trabajo “marcará la diferencia para que las autoridades sepan qué hacer en situaciones de emergencia para la atención de personas con discapacidad, de manera específica, que se instituyan protocolos para el traslado de personas con los diferentes tipos de discapacidad”.

Con la información del censo y la guía, se espera que en los próximos años se avance para garantizar la accesibilidad y el respeto a los derechos de las personas con discapacidad en lo que a protección civil se refiere, dijo Jorge Vale Sánchez.

“No solo es abrir una escuela como albergue, sino saber que la escuela haya modificado las rampas, los baños, los accesos y la seguridad”, abundó.

Dijo que este trabajo es parte de un modelo de diseño de políticas públicas que debe seguirse en las instituciones, que deben superar las prácticas asistencialistas.

“Ya no se trata de hacer concurso de piñatas ni de hacer cursos de formación para hacer gelatinas, tampoco de apoyos que no son nada más que asistencia, lo que buscamos es verdaderamente dar, de darnos todas las oportunidades a las personas con discapacidad de crecer en una vida plena, en todos los sentidos”, añadió.

Por Itzel Ramírez

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