Imagen de Brenda Osnaya, la única mexicana que compite en el Paratriatlón en Tokio 2020. En la fotografía se le ve en una playa, en su silla de rueda sobre la arena y con el mar de fondo, que se confunde con el cielo. Ella viste una falda corta negra, con un playera de tirantes color coral. Es una mujer joven, de cabello largo con algunos rizos que caen libremente, esboza una enorme sonrisa mientras ve a la cámara en una posición diferente. Su silla de ruedas está inclinada, hacia arriba, y con el brazo derecho alcanza a tocar la arena y es el que soporta todo su peso y el de la silla. Con la mano izquierda, alzada, hace una señal de gusto.
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Brenda Osnaya: Con Tokio en la meta

Es la primera mujer mexicana y latinoamericana en competir en paratriatlón en unos Juegos Paralímpicos; lo hará el 29 de agosto en el Parque Marino de Odaiba

Por Ivett Rangel

Brenda Osnaya Álvarez está lista para debutar en Juegos Paralímpicos y asegura que llega en su mejor momento a Tokio 2020.

Justo hoy, 20 de agosto, está viajando hacia la capital nipona para competir en el paratriatlón el próximo 29 de agosto en el Parque Marino de Odaiba. 

“No bajé la guardia durante la pandemia, tuve una preparación meticulosa y constante. Hoy estoy en mi mejor peso y en el triatlón, eso ayuda mucho.

“Me siento lista y muy motivada para lo que viene”, asegura la paratleta a través de una videollamada desde Nuevo León, de donde es originaria. 

Gracias a que cuenta con el equipamiento adecuado en casa y a que una amiga le prestó su alberca, pudo mantener su entrenamiento aun en el confinamiento más estricto. 

“Sí tuve que adaptarme a un entrenamiento en casa y como no sabíamos si se iban a cancelar o no (los Juegos Paralímpicos), pues eso genera cierto estrés, pero en mi caso creo que me favoreció porque tuve más tiempo para prepararme”, cuenta.  

Imagen de la paratriatleta Brenda Osnaya frente a un mural blanco que tiene la leyenda de Abanderamiento de la Delegación Mexicana que acude a los Juegos Paralímpicos de Tokyo 2020. Ella está sentada en su silla de ruedas y porta el uniforme del equipo mexicano: pants negros con vivos blancos a los lados y chamarra roja. Su brazo izquierdo descansa en la rueda de su silla y en el derecho sostiene la bandera mexicana.
Brenda Osnaya acudió en Palacio Nacional a la ceremonia de abanderamiento de la delegación mexicana que estará en Tokyo 2020.

Debutante, pero no novata

Brenda nadará 750 metros, después recorrerá 20 kilómetros en una silla de mano de posición reclinada para el segmento de ciclismo y luego 5 kilómetros en una silla de carrera durante la carrera a pie. 

“Mi pasión es la velocidad y la resistencia. Soy la única paratriatleta mexicana en mi categoría en los Juegos Paralímpicos, y es un honor y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad, estar entre las mejores del mundo”, dice la deportista de 28 años. 

El paratriatlón se estrenó en Río 2016  y solo para varones. 

“Apenas este ciclo vamos a entrar las mujeres y vamos a hacer historia en la rama femenil en silla de ruedas en el paratriatlón”. 

Sin embargo, aunque debuta en Paralimpiadas, Brenda no es ninguna novata: lleva 20 años dedicándose al deporte de alto rendimiento.

Fotografía de Brenda Osnaya sentada a la entrada de una alberca y su silla de ruedas está atrás de ella.  La alberca tiene mosaicos color turquesa que contrastan con el piso que la rodea, color arena. Brenda, una joven de gran sonrisa y cabello largo, viste un traje de baño completo, hasta media pierna, que en el frente tiene escrito México y, después Osnaya Mex.  Ella levanta los dos brazos y hace puños, dejando ver sus bíceps desarrollados por los deportes.

El día que ya no volvió a caminar

A los 8 años comenzó a practicar patinaje de velocidad sobre ruedas, donde fue campeona nacional y representó a México en diversas competencias internacionales, pero un accidente en 2010 cambiaría el rumbo de su vida, pero no su pasión por el deporte. 

“A los 17 años yo era una persona convencional compitiendo en un deporte no muy conocido, pero en donde mi carrera iba en ascenso. 

“De pronto, camino a una competencia selectiva en la ciudad de Puebla, el chofer se quedó dormido, nos pasamos al otro lado de la autopista y chocamos de frente con otro coche. Fue un impacto muy fuerte porque ambos vehículos iban a 140 kilómetros por hora”, narra con detalle la también comunicadora.  

Ese accidente le ocasionó una lesión medular, la cual la mantiene en una silla de ruedas desde entonces. 

“En cuanto desperté en la camioneta, ya no sentí mis piernas y supe lo que me había pasado, no me lo tuvo que decir nadie.

“Lo que me sacó adelante fue mi familia porque yo no quería ver mal a mis papás por mi situación”, recuerda. 

No le importó perder parte de la movilidad de su cuerpo, ella sólo tenía miedo de morir. 

Entonces su padre, Jorge Osnaya, le dijo que sus entrenamientos se convertirían en sus terapias, y que las iba a hacer con la disciplina e intensidad que le caracterizaban. 

A los cuatro meses incursionó en la natación adaptada, pero solo destacó a nivel nacional, por lo que decidió probar suerte en otras disciplinas hasta que llegó al paratriatlón.

“Lo que yo quería era seguir con mi vida y que, a pesar de tener una limitación física, demostrar que eso no era un impedimento para cumplir mis sueños.

“En la vida hay que adaptarse y dar lo mejor de ti”,

dice con certeza.
La triatleta Brenda Osnaya, una mujer joven de cabello largo recogido en una media cola de caballo, con amplia sonrisa enmarcada por labios maquillados de rojo, en su silla de ruedas en una de las pistas deportivas de Japón. Viste el uniforme mexicano de competencia; licras a media pierna y playera de tirantes en color verde, con vivos rojos; en el pecho está escrito Osnaya Mex.
Detrás de ella se ve una estructura azul, que tiene varios mensajes en inglés que indican que es la competencia de triatlón, y detrás de ella se ve un cuerpo de agua y una moderna estructura vial en color gris, rodeada de vegetación.
Durante una competencia realizada en Japón.

Con dedicatoria especial

Su participación en Tokio 2020 estará dedicada a su madre, quien falleció en noviembre pasado. 

“Aún estoy en duelo, es muy complicado no extrañar a mi mamá. 

“Va a ser un reto no tenerla conmigo porque ella siempre estaba ahí, muy involucrada conmigo y con mi hermano, motivándonos. Ella era el apoyo incondicional”, expresa Brenda. 

Fuente de inspiración y poder

El deporte da las armas necesarias para enfrentar a la vida, asegura la deportista. 

“Siempre he dicho que el deporte es un maestro de vida porque enseña a ser disciplinado, a jugar limpio, a ser buen compañero y a ser resiliente.

“Los atletas nos preparamos para ganar, pero aunque eso no siempre sucede, sí hay un aprendizaje de que hay una nueva oportunidad de seguir adelante y de mejorar”, señala. 

La regiomontana sabe que su carrera en Juegos Paralímpicos apenas arranca, pues en el paratriatlón hay competidoras de hasta 45 años, por lo que no descarta también participar en tiro con arco en París 2024.

“Soy joven y me siento fuerte, me quedan varios ciclos olímpicos, quizá hasta cuatro o cinco. Aún tengo un largo camino por recorrer.

“Quiero seguir en el paratriatlón, pero también quisiera probar en el tiro con arco porque ahí sí puedo hacer el ciclo completo: Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos”, explica. 

Brenda Osnaya en una de sus competencias.

Sin límites

Para la deportista los límites están en la mente y la discapacidad es solo una condición a la que hay que adaptarse. 

Pero reconoce que para que haya una verdadera cultura de la inclusión, la sociedad debe acoplarse a las personas con discapacidad y no a la inversa. 

“Hacemos muchas cosas, no solo ir a terapia como muchos creen y para muestra están los atletas paralímpicos. Pero siempre hay una desigualdad en la difusión y en el apoyo en comparación con los atletas convencionales”, recrimina.

Orgulloso de su ‘Avenger’

Su padre, dice Brenda, es uno de los pilares más importantes en su carrera, pues él fue su primer entrenador y su primer patrocinador.

Y ahora que está por competir en los Juegos Olímpicos, Jorge Osnaya no puede ocultar su alegría de verla avanzar en sus sueños. 

“Verla feliz y realizada me mantiene a flote porque, como papá, yo busco su felicidad. Es muy emocionante que esté en este punto y lo que está por venir porque ya piensa en París 2024 y en Los Ángeles 2028. 

“Es una fuente de inspiración para todas las mujeres porque es la primera mexicana y latinoamericana en participar en paratriatlón, y ha sido una fuente de inspiración para mí desde siempre. Es una ‘Avenger’, es una superheroína”, expresa orgulloso. 

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