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Mi vida después de un accidente de tránsito

Jenny Bautista.

Jen Mulini cuenta su experiencia luego de haber vivido dos accidentes de tránsito, uno de ellos, el que marcó un antes y después en su vida.

Por Jen Mulini

El miércoles 6 de abril del 2022, cuando regresaba del tianguis, en un cruce habitual para mí, un camión dio una vuelta prohibida y me atropelló. 

Abrí los ojos, me encontraba en el suelo y mi silla de ruedas estaba rota.

En ese momento, sentí la misma incertidumbre y la angustia que sentí en 2009… cuando sufrí un accidente automovilístico en el que mis vértebras explotaron, lo que provocó que dejara de caminar. 

Hace 13 años, el culpable de que yo dejara de caminar quedó libre. 

Por la falta de acompañamiento no seguí un proceso legal. Tampoco hubo ninguna indemnización de la empresa responsable. Pero ahora estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias, hasta que se haga justicia.

Tan solo en 2021, 13,500 personas murieron y 36 mil personas fueron lesionadas debido a accidentes de tránsito en México. Es decir, cada día 100 personas en nuestro país viven experiencias parecidas a la mía.

Además, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de 2015 a 2021 la cifra de personas que han resultado lesionadas en percances de tránsito ha ascendido más de 28 por ciento.

Mi vida después de un accidente automovilístico 

Después de sobrevivir a un accidente de tránsito, la vida cambia completamente si se adquiere una discapacidad. En 2009 mi vida como la conocía se detuvo. 

Estuve hospitalizada en varias ocasiones durante 2 años y medio, luego de 13 cirugías y tres años más de recuperación en la comunidad rural de mis padres, perdí toda mi independencia, tuve que empezar de cero para dejar de depender todo el tiempo de mi familia. Enfrenté discriminación por falta de accesibilidad en el transporte, en la educación y al intentar conseguir empleo. 

Para lograr mi independencia tuve que mudarme a la Ciudad de México. Al principio mis hermanos me cargaban diariamente tres pisos a mí y a mi silla. Meses más tarde, mi familia confió en mí para dejarme salir sola, ya que tomé un curso de manejo de silla de ruedas. Tuve que enfrentarme al miedo de que me pasara algún accidente de nuevo, pero volví a ser independiente, regresé a la universidad, a trabajar y a vivir sola.

Para mí la silla de ruedas es una herramienta de libertad, una extensión de mi cuerpo para ir a donde quiera, rodar es mi manera de avanzar. Sin embargo, una hecha a la medida con materiales ligeros y resistentes para mis necesidades de movilidad particulares, tiene un costo de alrededor de $30,000 o más.

Yo pasé poco más de un año ahorrando para poder comprarla, y ahora, después de que el camión me atropellara, mi silla dejó de ser funcional. 

Desde que este último accidente sucedió, tengo dolores en la espalda, la silla de ruedas que traigo por ahora me cansa mucho y he enfrentado situaciones de ansiedad cuando veo que los automóviles se acercan demasiado. 

Fotografías de la silla de ruedas de Jenny Bautista arrollada al costado de un camión, moretones en su espalda y placas del camión presunto responsable 001-22-85

He perdido independencia. 

Me he esforzado tanto para continuar viviendo de una manera digna y generar mis propios ingresos haciendo lo que amo, pero por ahora la mayoría de mis actividades se encuentran detenidas de nuevo, en espera de la solución para que los responsables paguen la atención hospitalaria, el daño a mi silla de ruedas y otros gastos.  

Mi consejo luego de haber vivido estas experiencias es, si llegas a vivir algo similar, pon atención en los siguientes puntos: 

  1. Levanta rápidamente una denuncia en el Ministerio Público o Fiscalía más cercana, un familiar tuyo puede realizar el trámite, ya que si no, se pierde la «Flagrancia» y esto evita que haya detenidos. Recuerda recabar la información necesaria, nombre del conductor, placas del vehículo. 
  1. En la misma Fiscalía tienes derecho a que te brinden asesoría jurídica y puedes aclarar todas tus dudas, si necesitas un intérprete de lengua de señas o de alguna lengua indígena deben proporcionar esa atención. 
  1. El uso de la ambulancia no se puede condicionar, no permitas que te muevan hasta que llegue el personal médico. 
  1. Las aseguradoras tienen procesos que a veces demoran mucho, así que si tu integridad está comprometida, es mejor asistir a un hospital público, ya que para los médicos legistas los informes médicos proporcionados por instituciones médicas públicas son más precisos. 

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